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Entrevista a Alejandro Corchs, hombre medicina de Camino Rojo.

“Tengo 36 años. Soy uruguayo. Soy hombre medicina. Estoy casado y tengo dos hijos (4 años y 9 meses). ¿Política? Libre. ¿Dios? Gran Espíritu, le llamo yo. Mi padre y mi madre fueron secuestrados, torturados y asesinados. Sufrí y albergué rencor, pero hoy me siento en paz.”

Qué pasó con sus padres?
Entraron los militares en casa, los secuestraron, los torturaron durante semanas en una celda, los asesinaron y sus cuerpos no han aparecido.

¿Qué militares?
Los de la operación Cóndor, un acuerdo de las dictaduras del Cono Sur para eliminar a personas que consideraban subversivas.

¿Lo eran sus padres?
Huidos de la dictadura uruguaya, trabajaban en Argentina sin activismo político. Nací yo, y sólo querían criarme tranquilamente. Pero aquel día todo terminó para ellos…

¿Qué recuerda de aquel día?
Nada. Yo tenía un año y nueve meses. Crecí y culpé a mis padres por no estar conmigo.

¡Pero no fue culpa de ellos!
Mis abuelos me contaron que habían volado a España y que no podían volver…

¿Por qué le contaron eso?
Para apartarme de lo sucedido. Un día nos visitó una amiga de mi madre, de Zaragoza, y le pregunté: “¿Por qué mi madre no me quiere? ¡Tú vienes a verme y ella no!”.

Buena pregunta.
Rompió a llorar, se arrodilló y me contó toda la verdad. Yo tenía ocho años y me entristecí y alivié a la vez. Y necesité saber más.

¿Y averiguó algo?
Que mi madre chilló para que los militares no se me llevaran también. Los militares no querían escándalo y permitieron que mi madre me dejase con un vecino. Ese vecino sabía que los militares volverían a buscarme…

¿Sí? ¿Para qué querrían un bebé?
¡Para regalarme a alguna familia del régimen! Volvieron y no me encontraron: el vecino contó a los militares que unos familiares habían venido a recogerme…, y le creyeron. Pero me había entregado a otro vecino.

¿Qué pasó con usted?
Mis abuelos me localizaron, me ocultaron, me sacaron clandestinamente de Argentina. Me crié en Uruguay. Siempre lloraba…

¿Se politizó al conocer la verdad?
A los trece años se hizo pública mi historia y varios partidos me quisieron, pero yo dije: “La política ya salió muy cara en mi familia”.

Y se apartó de la política.
Fui dj en la radio musical, gané dinero, alcancé popularidad, coche, muchas novias…

Qué bien.
Era incapaz de comprometerme con una mujer. ¡Hoy sé por qué! Dentro de mí, temía ser abandonado por una mujer… como siendo bebé. ¡Por eso tenía varias mujeres!

¿Y le preocupaba eso?
Sentía que algo no estaba bien dentro de mí, aunque afuera pareciese que sí. Entonces me quedé sin trabajo, y me deprimí, enfermé… Seguí un tratamiento, hasta que mi psicoterapeuta dictaminó: “Yo ya no puedo hacer más: a ti te curarán los indios”.

¿Qué indios?
Poco después, un chamán indígena me indicaba el árbol bajo el que debía pasar varios días en soledad y ayuno casi total…

¿Para qué?
Quise probar. Y resistí. A la quinta noche, estando acostado, oí una voz en mi cabeza: “Ahora sabrás lo que le pasó a tu madre”.

¿Se asustó?
No. Me desplacé por túneles subterráneos hasta desembocar en una celda, tumbado boca arriba, y sentí lo que mi madre sintió…

¿Y qué sintió?
Dolores terribles mientras la violaban durante días, con un único pensamiento: “¡Dios mío, que mi niño esté bien, que no le pase nada a mi hijito, cuánto le amo!”.

Qué espanto.
Y una voz iba contando meses de mi edad: al llegar a “dos años y dos meses y medio”, sentí un gran dolor, la luz del techo bajó… y fin. Y volvió la voz: “Ahora, tu padre”.

¿La muerte de su padre?
Aparecí en otra celda, sentí lo que sentía él: dolor físico y este solo sentimiento: “¡Que a mi esposa y a mi hijo no les pase nada!”. Luego la cuenta: “Dos años y tres meses”. Dolor de huesos quebrados, agua que me sube hasta la cabeza… y una luz y luego la paz.

¿Le cambió esa experiencia?
Entendí que no había sabido conectarme con el amor de mis padres, que había vivido con rabia y rencor. Me abracé a su amor y me perdoné. Hoy vivo en el amor.

¿Se ha reconciliado con la vida?
Sí. Hace pocos años, el vicepresidente me dio un documento que reconoce la tortura de mis padres y que resistieron hasta el 2 de mayo de 1978. Yo le solté: “¡Según mi fuente, mi padre murió quince días después!”.

Es lo que su visión le reveló, ¿no?
Extrañado, rebuscó en los archivos y tuvo que rectificar: “Su fuente tiene razón, ¡ha habido un error! Aquí veo que su padre fue arrojado al Río de la Plata el 16 de mayo”. ¡Los huesos rotos, el agua que le subía…!

¿Qué haría si hoy se topase con los asesinos de sus padres?
Uno me confesó haber hecho todo eso a otras personas, y me imploró que le perdonase: “Nada tengo que perdonarte: ¡sólo tú puedes perdonarte a ti mismo!”, le dije.

¿Cómo es hoy su vida?
Cuento mi historia y ayudo a otros a vivir de acuerdo con la ley del amor.

¿Y cuál es la ley del amor?
Da todo el amor que puedas, pide todo el amor que necesites. Y todo lo que hagas a otros te lo haces a ti… Y, con un proverbio cheroqui, enseño que juzgar no es amar.

Enséñeme el proverbio cheroqui.
“Siempre que señales a alguien… fíjate en que tres dedos están señalándote a ti”.

http://www.lavanguardia.com/lacontra/20120719/54326507666/la-contra-alejandro-corchs.html

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Confirman vínculo entre comida rápida y depresión.

El consumo de bollería industrial (magdalenas, cruasanes, rosquillas y similares) y comida rápida (hamburguesas, salchichas y pizza) se asocia con el diagnóstico médico de depresión, según una reciente investigación liderada por científicos de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y la Universidad de Navarra.

Los resultados, publicados en la revista Public Health Nutrition, revelan que los consumidores de comida rápida presentan, respecto a aquellos con un consumo mínimo o nulo, un incremento del riesgo de desarrollar depresión del 51%.

Además, se observa una relación dosis–respuesta, es decir, “cuanta más comida rápida se consume, mayor es el riesgo de depresión”, explica a SINC Almudena Sánchez-Villegas, primera autora del estudio.

El trabajo expone que los participantes con mayor ingesta de comida rápida y bollería industrial son más propensos a estar solteros, ser menos activos y tener un patrón dietético peor, con un consumo menor de fruta, frutos secos, pescado, verduras y aceite de oliva. Fumar y trabajar más de 45 horas semanales son otras de las características prevalentes en este grupo.

Un estudio a largo plazo

Con respecto al consumo de bollería, los datos son igualmente concluyentes. “Incluso pequeños consumos se asocian con un riesgo significativamente mayor de desarrollar depresión”, apunta la investigadora de la universidad canaria.

La muestra del estudio, perteneciente al proyecto Seguimiento Universidad de Navarra (SUN), contaba con 8.964 participantes que nunca habían sido diagnosticados de depresión ni habían referido consumo de antidepresivos. Fueron evaluados durante una media de seis años, periodo en el cual 493 fueron diagnosticados de depresión o comenzaron a tomar antidepresivos.

Estos nuevos datos corroboran los resultados que el proyecto SUN arrojó en 2011, publicados en PLoS One. En aquella ocasión, analizaron a 12.059 personas durante más de seis años y aparecieron 657 casos nuevos de depresión. Se detectó un incremento del riesgo asociado a la comida basura del 42%, menor que en el trabajo actual.

“Aunque son necesarios más estudios, debería controlarse el consumo de este tipo de alimentos debido a su implicación en la salud tanto física (obesidad, enfermedad cardiovascular) como mental”, concluye Sánchez-Villegas.

Los beneficios de la dieta en la salud mental

La depresión afecta a 121 millones de personas en el mundo, lo que la convierte en una de las principales causas globales de discapacidad ajustada por años de vida y la principal causa en países con ingresos altos y medios.

Sin embargo, poco se conoce sobre el papel de la dieta en el desarrollo de los trastornos depresivos. Anteriores estudios sugieren un papel preventivo de ciertos nutrientes, como las vitaminas del grupo B, los ácidos grasos omega-3 y el aceite de oliva. Asimismo, un patrón dietético saludable, como la dieta mediterránea, se ha relacionado con un menor riesgo de depresión.

La dieta definitiva de la mano de un yogui: 75 años sin comer ni beber.

Jani es indio (obviamente), y es el hombre que vemos fotografiado aquí a bajo. Su virtud es más bien un don, un misterio o una inquietud para la ciencia, pues según dice ha pasado setenta años sin ingerir alimentos ni beber agua.

La cuestión es físicamente imposible, y un ser humano difícilmente pueda sobrevivir más de cincuenta días sin consumir alimentos (menos si además no bebe agua), y la huelga de hambre más larga registrada alcanza los setenta y cuatro días. Jani la sobrepasó con creces, y actualmente está siendo estudiado por las autoridades de defensa indias para comprender qué es lo que ocurre en su organismo.

Jani abandonó su casa a los siete años, y a partir de ahí llevó una vida nómada hasta hoy, a sus 82 años de edad. Según declara no come ni bebe hace setenta años, y él explica esto como un don divino. Sin embargo, la Defence Research Development Organisation de la India tiene dudas respecto a sus declaraciones, y está observándolo de cerca.

La noticia es que este simpático ciudadano indio consiguió finalizar el lapso de prueba fijado por la Defence Research and Development Organisation (DRDO) de la India, quien lo estudió durante quince días para comprobar si sus funciones fisiológicas no se veían afectadas por este peculiar estilo de vida.

“Todavía no sabemos cómo sobrevive”, afirma el neurólogo Sudhir Shah, miembro del equipo que trabajó en el experimento. Su organismo no se vio afectado tras estos quince días, y aunque los resultados de los tests de enzimas, hormonas, genes y metabolismo energético todavía tardarán en llegar, lo cierto es que Jani volvió a su pueblo en Ambaji, cerca de Gujarat, donde lleva a cabo una rutina de yoga y meditación que parece ser lo único que lo mantiene vivo.

El escepticismo a ultranza es una de las peores actitudes, incluso a nivel científico (¿cómo aceptar nuevas hipótesis sino?). Sin embargo, el caso de Jani resulta muy particular. Fraude es una palabra muy dura para definirlo, pero no encuentro sinónimo similar. Quince días no son setenta años.

El ejercicio diario dificulta abandonar la adicción a las drogas.

El ejercicio cotidiano suele asociarse con un cuerpo y una mente sanos. No obstante, un reciente estudio reveló que aquellas personas que realizan ejercicio de forma cotidiana encuentran una dificultad mucho mayor para romper con algunas adicciones, como las drogas. La investigación, a cargo de científicos del Instituto Beckman para la Ciencia y Tecnología Avanzada de la Universidad de Illinois (EE. UU.), se centró en los efectos del ejercicio en la recuperación de las adicciones, concretamente en la cocaína.

Para realizar el experimento, los científicos tomaron a varios ratones a los que dividieron en dos grupos: los del primer grupo corrían a diario en las ruedas de sus jaulas, mientras que los segundos pasaban casi todo el día en reposo. Después de 30 días de esta rutina, a cada roedor le dieron una pequeña dosis de cocaína líquida. Resultó que los ratones que habían corrido en la rueda regresaron muchas más veces hasta el punto en el que se les suministró la droga, mientras que los de vida sedentaria muy pronto se negaron a recibir nuevas dosis.

Este experimento se basó en las pautas del modelo “preferencia del lugar condicionado”, que sugiere que los animales que han probado algo que haya resultado satisfactorio vuelven al lugar en el que les fue suministrado el compuesto o alimento. Cuantas más veces regrese a ese punto, mayor es la adicción a la que se ve sometida el cerebro.

“Nuestro descubrimiento supone una buena noticia y una no tan buena”, confesó el principal autor del estudio, Justin S. Rhodes. Por un lado, para una persona que entrena de forma cotidiana podría suponer una dificultad aún mayor frente a otros pacientes para combatir una adicción.

Pero, por otro lado, explicó Rhodes, “los resultados, fundamentalmente, son ‘alentadores’ ya que muestran que el ejercicio ayuda a desarrollar una mayor capacidad de aprendizaje, que cada individuo debe usar con sabiduría”.

Artículo completo en:http://actualidad.rt.com/ciencia_y_tecnica/inventos/issue_38664.html?_fb

Los diseños geométricos de los Shipibo-Konibo y sus relaciones con la cosmovisión y el ícaro.

En enero del año 2007 se llevó a cabo una exposición de arte shipibo en Lima. El grupo indígena Shipibo-Konibo vive en la Selva Baja del Perú oriental a orillas del río Ucayali y algunos afluentes, mayormente entre las ciudades de Bolognesi y Orellana.
Su población se estima entre 20.178 (censo nacional 1993, por INEI) y 45.000 (MINSA 2002: 24) habitantes. Históricamente son formados por un conjunto de “sub-etnias de habla pano y economía ribereña que ahora se autoconsideran como un sólo grupo étnico Shipibo ó Shipibo-Konibo (Shell 21985; Tournon 2002: 31-135). Este grupo indígena ha sido estudiado extensivamente durante el siglo XX por lingüistas y antropólogos, especialmente en los campos de medicina tradicional indígena y artes visuales. El arte de los Shipibo se constituye en particular por diseños geométricos (kené o kewé) que se aplican en elaboración pintada, bordada o tallada sobre cerámicas, textiles y objetos fabricados de madera.

En la exposición mencionada se presentaban mayormente textiles con aplicaciones de diseños bordados y pintados. Lo que distinguía ésta de otras exposiciones similares fue la presencia de una artista y curandera shipibo: Doña Herlinda Agustín. Durante la inauguración doña Herlinda presentaba su conocimiento ante el público presente. Lo más espectacular fue la ejecución de algunos de sus “cánticos mágicos”.
Mientras cantaba, doña Herlinda solía recorrer con el dedo las líneas más pronunciadas en cualquiera de los diseños que ella había elaborado. Con eso indicaba que estaba reproduciendo un código musical que está contenido dentro de la composición visual del diseño. Por ejemplo, en la página web3 del “Colectivo Aents” se presenta un clip de video que muestra a Herlinda cantando dos canciones en idioma shipibo del género musical bewá, siguiendo con su dedo las líneas en una falda bordada (chitonti) (fig. 1). Según ella, un diseño específico representa una canción específica, y viceversa. Además, siendo curandera (onanya ainbo), doña Herlinda explica que puede “cantar ciertos diseños” para visualizarlos a nivel espiritual, inducida por la ingestión de Ayahuaska. Así mismo, por medio de sus visiones podrá aprender las canciones de diseños, para luego reproducir los diseños correspondientes en su arte y aplicar las canciones respectivas en rituales de curación.

Herlinda Agustín es una mujer muy activa y realiza muchos viajes dentro del Perú y en el extranjero para representar su arte. Junto con su esposo Enrique, en el año 2004, conoció a la norteamericana Anne Stevens quien estaba realizando una película documental sobre arte y música “chamánica” shipibo (Stevens 2005). Entre el equipo técnico se encontraba el etnomusicólogo Barrett H. Martin. Martin organizó un viaje para que Herlinda presente su arte en la University of New Mexico, y produjo un CD con ella y su familia (Martin et al. 2006) llamado “Woven Songs of the Amazon”. Además presentó su descubrimiento en la conferencia internacional de la Society for Ethnomusicology (SEM) (Martin 2005).

2. Interrogantes y metodología.
En el presente estudio los autores investigan, si presentaciones como las mencionadas arriba concuerdan con la realidad artística y medicinal en la sociedad shipibo-konibo. Las actividades de doña Herlinda ingresaron al discurso académico por medio de la presentación de Martin (2005). Sin embargo, conexiones entre canciones y diseños geométricos en el mundo Shipibo han sido estudiados anteriormente. Se encuentran hipótesis sobre “diseños cantados” en varias obras antropológicas. Angelika Gebhart-Sayer dedicó un libro al tema y un espacio amplio (1987: 170-298) al análisis de los complejos entre “chamanismo”, diseños y canciones (especialmente canciones “chamánicas”). La autora menciona en forma sorprendente que las mujeres Shipibo, cuando pintaban cerámicas grandes entre dos, habrían estado cantando mientras pintaban los lados opuestos del envase, de manera que lograban una concordancia mental entre ambas (“aufeinander einzustimmen”) y así podían producir diseños perfectamente simétricos en ambos lados. Gebhart-Sayer (1987: 275) concluye este párrafo con una especulación: “Ese ejercicio nos invita a suponer, que existía un código musical (las letras de las canciones presuntamente eran irrelevantes) y que también habría sido la base para transformaciones de diseños visionarios a canciones y canciones a diseños, proceso que el chamán hasta hoy en día practica en su terapia.””

Aparentemente la autora asume una diferencia entre el pasado (cuando todavía existía el código) y el presente (cuando el código ya no es reconocido, no obstante el “chamán” todavía ejecuta transformaciones entre canciones y diseños).
Los interrogantes para el presente estudio se definen entonces por varias indicaciones sobre conexiones más o menos enigmáticas entre música, arte y medicina, así como entre el pasado y el presente. Esas indicaciones incluyen primero la presumida “codificación” de canciones en los diseños, un potencial curativo dentro de ellos y un conocimiento perdido en el pasado. Acerca de ese conocimiento a menudo se mencionan “libros” de diseños o escritura jeroglífica que los Shipibo supuestamente poseían. También se menciona un proceso de enseñanza de los diseños por los curanderos legendarios meraya. Ese artículo presenta la síntesis de conocimientos entre los autores, Mori siendo integrante natural del pueblo Shipibo, formada como profesora bilingüe intercultural, y Brabec siendo investigador europeo con experiencia en etnomusicología y con acceso
a la literatura académica. Se combinan en una forma natural los aspectos émicos y éticos.
La base de datos principal está definida por un corpus de canciones que los autores grabaron entre el 2001 y el 2007, específicamente dentro de las investigaciones de campo de Brabec para su tesis de maestría (2001-2003) y para su tesis de doctorado (2004-2006). Los resultados de estas investigaciones6 las compararemos con las interpretaciones acerca de las interrogantes e indicaciones presentados en la literatura antropológica.
En nuestra hipótesis principal asumimos que la construcción de dichas indicaciones se basa más en las expectativas de los investigadores occidentales que en la realidad cotidiana de la sociedad indígena Shipibo. Para ilustrar cómo posiblemente se construyen estas expectativas, relatamos un breve anécdota que nos ocurrió en el comienzo de nuestras investigaciones: como etnomusicólogo, Brabec había leído sobre los “diseños cantables” cuando empezó con sus investigaciones acerca de las prácticas musicales en Ucayali. En marzo 2001 encontró por casualidad a Herlinda Agustín en el puerto de Yarinacocha. Ella lo percibía como un turista y en interés de venta le mostró una tela pintada con un diseño que –según ella– era “para buena suerte”. Ese diseño, dijo, tenía su propia canción. Comenzó a cantar, mostrando con sus dedos cual línea estaba cantando, de igual forma como se observa en el video citado anteriormente.

En ese momento, Brabec compró la tela y buscó a otras mujeres que supiesen cantar los diseños”. Muchas vendedoras de artesanía, viejas y jóvenes que encontró en el puerto, declinaban diciendo que no sabían. Finalmente Brabec encontró a Agustina Valera, moradora de la comunidad nativa San Francisco. Ella le presentó a su hermana Alegría Valera como experta en ese arte. Brabec organizó unas sesiones de grabación con Agustina y Alegría para comprobar las afirmaciones de Herlinda. Cantando sobre la misma tela que Brabec había comprado a Herlinda, Alegría produjo una canción completamente diferente y sin concordancia ninguna con la de Herlinda. A pesar de esto, Brabec no perdía el ánimo. Utilizando un catálogo de presuntos patrones de diseños Shipibo, obtenido del joven profesor shipibo Lauriano Rios (Rios Cairuna s.a.), Brabec pedía a Alegría entonar las canciones respectivas. De esa forma se grabaron en total 49 “canciones de diseños”.
En el año 2001 Brabec no había aprendido aún el idioma shipibo. Cuando ya estaba buscando las conexiones lógicas entre los patrones de diseño y las canciones grabadas, Mori analizó las grabaciones y escuchó que las cantantes concientemente estaban engañando al investigador, ejecutando cualquier canción que recordaran. Durante las investigaciones de campo subsiguientes, los autores entrevistaron (entre otros muchos músicos de otras etnias) a 133 cantantes o conjuntos musicales shipibo, cuyas edades fluctuaban entre los 7 y los 90 años; 36 de ellos médicos (curanderos) y 5 médicas, de 20 comunidades diferentes entre las ciudades de Orellana y Bolognesi. Ninguno de ellos, ni hombre ni mujer, ni joven ni viejo, médico o no, pudieron “cantar diseños,”– la mayoría bromeaba sobre la idea, o indicaba que alguien había inventado eso para impresionar a los joxo jonibo, los blancos.
A raíz de nuestros hallazgos consideramos muy poco probable el mito de los “Woven Songs of the Amazon” en cualquier forma de código para “producir”, “reproducir” o “transformar” diseños y canciones.

3. Breve historia de los diseños.
Mori afirma que dentro de los relatos y comentarios que se conocen en la sociedad shipibo-konibo existe un consenso general respecto a la idea de que los kené han sido enseñados a los Shipibo por el Inka. Para los Shipibo, así como para muchos otros  pueblos vecinos (como los Asháninka, Yine, Kashinawa, etc.), el Inka personificaba una suerte de héroe cultural, ya que –entre otras cosas– había otorgado a otros pueblos el conocimiento sobre el cultivo de la yuca, la elaboración de distintos artefactos y la difusión de importantes eventos o procesos sociales (Bertrand-Rousseau 1984). Desde entonces, las mujeres Shipibo han seguido perfeccionando su arte a través de varias técnicas, sobre todo orientándose con la observación de la naturaleza: Muchas plantas o animales muestran kené, principalmente la anaconda (rono ewa, ronin) que es considerada la “madre de los diseños”. El pez ipo lleva diseños en su cabeza. La planta ipo kené (fig. 2), con su mismo nombre indicando claramente su significado, entre otras, servía para eso, como las telas de araña, o las pisadas de las garzas en las arenas de las playas. Los hombres, por otro lado, se orientan mayoritariamente por las formas artificiales” como la cruz, en sus tallados.

Fig. 2

 Como el mejor dibujante se conoce el colibrí pino, por ser meyá, lo que quiere decir, que está haciendo sus trabajos con rapidez y exactitud (compárese a este respecto Illius 21991: 309; Tournon 1991: 195). Las mujeres también a menudo “se curaban” (raonkanike) a través de técnicas mágicas, usualmente conectadas con las plantas, el mismo ipo kené, o más prominente, el kené waste, entre otras. Lo último se preparaba en forma de zumo extraído de la raíz 0 para ser aplicado como gotas en los ojos, para que la mujer, dietando un tiempo, vea en sus sueños diseños lindos.

Otro consenso general indica que el arte de diseñar y las aplicaciones en objetos de uso diario antiguamente eran significativamente mejor desarrollados que hoy en día. Kené se aplicaban en casi todos los artefactos, como vestimentos, cerámicas, herramientos, remos, hasta en los horcones de las casas. En las fiestas, la gente pintaba su cara con kené, y los hombres llevaban sus armas cubiertas de kené. Fumaban tabaco en pipas shinítapon talladas con diseños, etc.

Cabe mencionar un aspecto a menudo omitido o mal entendido en la literatura. Se habla en general de “mujeres artistas”. En el pueblo Shipibo, sin embargo, también los hombres asumen tareas en la producción de diseños, no solamente los homosexuales.
Roe (1979: 200) afirma que un hombre pueda tallar un wino (maza) en crudo, entregarlo a la mujer que hará los diseños en su superficie, y que después el hombre elabora tallando en la madera. Supuestamente por la influencia mestiza y “machista” en el siglo XX –a la cual los hombres se adaptaron muy rápidamente, por lo menos en cuestiones de representaciones externas (política local, negocios, etc.)– los hombres habrían empezado a rechazar el involucrarse en procesos tan “nativos” como la elaboración de diseños. Durante nuestra investigación, no obstante, hemos encontrado a una multitud de hombres que afirmaron que el tallar kené siempre ha sido de dominio masculino, incluso la elaboración de éstos y no solamente su ejecución. Desde hace unas décadas el arte del tallado ya no se practica mucho, porque los objetos utilizados en la vida diaria se compran en forma mayoritaria (cuchillos, asientos, peines) o ya no se utilizan (instrumentos para deformación craneal betaneti, para tejer pulseras chinti, los cuchillos rituales wexati, etc.), y no existe más mercado para vender tallados. Artefactos de hojas de palmeras o lianas tejidas son fabricadas por ambos sexos, aun cuando hombres (tasá, kawin) y mujeres (pishin) se especializan en diferentes objetos.

Considerando por ejemplo los objetos diseñados que aparecen en las figuras en Tessmann (1928) (sin incluir las fotografías), encontramos 46 objetos seguramente elaborados por hombres, y 35 por mujeres. Es cierto que existe un predominio femenino en el estilo artístico shipibo hoy en día, pero es probable que en tiempos pasados relativamente recientes no haya sido así. Solamente ha sido claramente separado según campo: mujeres trabajaban en cerámicas, textiles y pintura corpórea, mientras hombres tallaban en madera.
Según fuentes escritas en la tradición europea, se hallaban cerámicas diseñadas (pintadas y con incisiones) en el nivel de “Cumancaya” (Lathrap 1970: 137), de alrededor de 1.200 años de antigüedad. Aunque una continuidad cultural desde ahí es poco probable, estos hallazgos nos informan que un arte decorativo relativamente comparable ya existía mucho antes de la llegada de los europeos. La primera mención de “vestidos y ropas que eran de algodón y muy pintadas y labradas” da Juan Salinas de Loyola en 1557, refiriéndose a los “Pariache”, probablemente antepasados directos o idénticos con los denominados después como “Conibo (Tournon 2002: 43); pero los diseños geométricos no se mencionan explícitamente por misioneros o viajeros europeos, hasta una relación de Galt en 1870 (Roe 1979:191). Myers (2004: 132) nos presenta cerámicas diseñadas alrededor de 1870. Según Peter Roe (1979: 191-2) el estilo actual se desarrolló durante la época de evangelización en reducciones como la de Sarayacu. Myers (2004) da una idea del desarrollo durante la “fiebre del caucho”. En todo caso, entre 1923-25, Tessmann observó ya un arte altamente desarrollado entre los Shipibo, como nos presenta en una serie de dibujos de alta calidad (Tessmann 1928). Sin embargo, Lathrap/Gebhart-Sayer/Mester (1985) intentaron demostrar, combinando métodos arqueológicos con interpretaciones de relatos nativos, el origen de estos diseños al estilo de “incas” de procedencia ecuatoriana que vivían juntos a los proto-Konibo en Cumancaya.
No intentamos escribir una nueva historia o investigar el “origen” de los diseños kené, pues sobre esto ya se ha publicado ampliamente. Nos interesa básicamente la relación con la música y el origen del “mito del código”. Muy interesante en este contexto es otro mito respecto a los “libros de diseños”. Basados en una nota del año 1802 escrita por Alexander von Humboldt, varios autores, notablemente Von den Steinen (1904: 9-12), hasta Waisbard/Waisbard (1959: 27) lo mencionan, a menudo añadiendo sus propias ideas. Mientras Tournon (2002: 82-84) enuncia su escepticismo frente al tema, indicando la probabilidad de actos de imitación, Gebhart-Sayer (1987: 266-276) presenta varias interpretaciones acerca de estos libros. Ella muestra además cuatro facsímiles de dibujos en papel hechos por una mujer de Caimito que recordaba diseños específicos que durante su niñez había copiado de un “libro” que poseía un anciano del pueblo vecino (Gebhart-Sayer 1987: 271-274). Esos diseños, no obstante, son considerados sanken, de muy buena calidad, dentro de la estética shipibo actual.

Uno de nuestros informantes, Benjamín Mahua,15 nos relató detalladamente sobre sus propias experiencias durante su niñez, cuando vivía con su tía, la famosa Wasamea. Benjamín contó que Wasamea poseía un libro que no solamente contenía diseños, sino también informaciones (no pudo proporcionar información sobre en qué forma habían sido escritas estas informaciones) sobre el movimiento del mundo, nete mayatai, término que según él se refiere a un movimiento cíclico temporal más que espacial. Explicó que Wasamea era una mujer muy sabia (onan) que tenía en su casa varios santobo (estatuas talladas) y era simpi jonibo ináya (tenía como aliados los temidos demonios simpi). Nos informó que ella y los vecinos de su comunidad celebraban eventos ceremoniales cerca del pueblo de Juancito, por ejemplo el mochai, adoración al sol. Posiblemente dentro de ese movimiento mesiánico que acompañaba a Wasamea (compárese Lathrap 1976; Roe 1988) junto a su arte muy apreciado, nació la idea de que las canciones y diseños pueden tener algo en común. Benjamín, sin embargo, negó esa idea desde un inicio. Tenemos la impresión que el mito de los libros resulta de una reinterpretación acerca de libros y cuadernos (también cancioneros) usados por misioneros en todas las regiones y épocas. El mito más reciente de los “diseños cantables” parece ser simplemente una estrategia frente a ciertos antropólogos (probablemente desde la mitad del siglo XX) que insistían tanto en solucionar los enigmas de los “libros” y los diseños y que, por supuesto, encontraron respuestas. Así causaban una elaboración independiente de tales respuestas por individuos dentro de la población shipibo, algunos de ellos formándose como “expertos en asuntos antropológicos”; proceso en el cual han alcanzado un nivel profesional, como se observa claramente en la historia de doña Herlinda, o en nuestro propio anécdota. Ahora vamos a analizar qué conexiones se pueden verificar entre los complejos de medicina, música y el arte de los kené.

Acceder al artículo completo.

Las moscas que no consiguen sexo se entregan al alcohol.

En un artículo en la revista Science, los investigadores sugieren que el alcohol estimula el cerebro de las moscas como un “premio” similar a la conquista sexual. El trabajo apunta a un químico cerebral llamado neuropéptido F, que parece estar regulado por el comportamiento de la mosca.

Los cerebros humanos tienen un compuesto químico similar, que puede reaccionar de modo parecido. La conexión entre el alcohol y este químico, conocido en los humanos como neuropéptido Y, ha sido ya señalada en estudios que involucran a ratones consumidores de alcohol.

Recompensa

El nuevo trabajo explora el vínculo entre esa búsqueda de recompensa y el estudio de las interacciones sociales, dijo el autor principal del informe, Galit Shohat-Ophir, quien actualmente se encuentra en el Instituto Médico Howard Hughes, en Virginia, Estados Unidos.

“Se cree que el sistema de recompensas evolucionó para fortalecer comportamientos que son importantes para la supervivencia tanto del individuo como de la especie, incluyendo el consumo de alimento y la copulación”, dijo a la BBC Shohat-Ophir.

“Las drogas secuestran los mismos senderos neurales usados por las recompensas naturales, así que queríamos usar el alcohol, un ejemplo extremo de un compuesto que puede afectar el sistema de recompensas, para adentrarnos en el mecanismo de lo que hace satisfactoria la interacción social para los animales”.

Trabajando en el laboratorio de Ulrike Heberlein en la Universidad de California, San Francisco, Shohat-Ophir y sus colegas sometieron a varias moscas a una amplia variedad de situaciones.

En un conjunto de experimentos, los machos fueron puestos en una caja con cinco hembras vírgenes, que aceptaron los avances de los machos. En otro experimento, los machos fueron encerrados con hembras que ya habían copulado y que por lo mismo rechazaron de manera rotunda sus intentos de tener sexo.

Después podían escoger entre el alimento normal y una versión cargada con 15% de alcohol. Los machos que habían logrado copular evitaron el alcohol, mientras que los que no habían conseguido sexo se “entregaron a la bebida”.

A continuación los científicos fueron a buscar un químico que pudiera conectar las dos partes de esta historia, y encontraron el neuropéptido F (NPF).

Encontraron que los machos rechazados y bebedores tenían un nivel reducido del químico. Mientras que los machos que sí habían conseguido copular y que habían evitado el trago tenían un nivel elevado del químico en cuestión. “Lo que creemos es que esos niveles de NPF son una especie de firma molecular de la experiencia”, dijo Shohat-Ophir.

Lecciones

Para mostrar que el NPF es en realidad responsable del cambio y no simplemente que está asociado al mismo, los investigadores manipularon activamente la cantidad de NPF en el cerebro de las moscas.

Los que tenían niveles deprimidos actuaban como los machos rechazados y los que tenían niveles elevados actuaron como los machos copuladores.

“Lo que esto nos lleva a pensar es que el cerebro de la mosca, y presumiblemente el de otros animales y el de los humanos, tienen todos un sistema para controlar el nivel de recompensa interna. Una vez el nivel de recompensa interna está deprimido, será seguido por comportamiento que lo restaure al nivel original”, apuntó Shohat-Ophir.

Es tentador, dado que los humanos comparten un químico cerebral similar, imaginar que el NPF conduce el comportamiento humano también.

Sin embargo, en otro artículo de Science, Troy Zars de la Universidad de Missouri escribió que “antropomorfizar los resultados de las moscas es tentador, pero la relevancia al comportamiento obviamente no está aún comprobada”.

Sin embargo, sugirió, “identificar el sistema NPF como crítico en esta conexión ofrece emocionantes perspectivas para determinar los mecanismos moleculares y genéticos de recompensa y potencialmente podrían influir en nuestro conocimiento de los mecanismos de las drogas de abuso”, afirmó.

El corazón tiene cerebro.

Entrevista a Annie Marquier, matemática e investigadora de la conciencia.

Que el corazón tiene cerebro es una metáfora, ¿no?
No. Se ha descubierto que el corazón contiene un sistema nervioso independiente y bien desarrollado con más de 40.000 neuronas y una compleja y tupida red de neurotransmisores, proteínas y células de apoyo.

¿Es inteligente?
Gracias a esos circuitos tan elaborados, parece que el corazón puede tomar decisiones y pasar a la acción independientemente del cerebro; y que puede aprender, recordar e incluso percibir. Existen cuatro tipos de conexiones que parten del corazón y van hacia el cerebro de la cabeza.

Primera…
La comunicación neurológica mediante la transmisión de impulsos nerviosos. El corazón envía más información al cerebro de la que recibe, es el único órgano del cuerpo con esa propiedad, y puede inhibir o activar determinadas partes del cerebro según las circunstancias.

¿Significa eso que el corazón puede influir en nuestra manera de pensar?
Puede influir en nuestra percepción de la realidad y por tanto en nuestras reacciones.

Segunda conexión…
La información bioquímica mediante hormonas y neurotransmisores. Es el corazón el que produce la hormona ANF, la que asegura el equilibrio general del cuerpo: la homeostasis. Uno de sus efectos es inhibir la producción de la hormona del estrés y producir y liberar oxitocina, la que se conoce como hormona del amor.

Tercera…
La comunicación biofísica mediante ondas de presión. Parece ser que a través del ritmo cardiaco y sus variaciones el corazón envía mensajes al cerebro y al resto del cuerpo.

Cuarta…
La comunicación energética: el campo electromagnético del corazón es el más potente de todos los órganos del cuerpo, 5.000 veces más intenso que el del cerebro. Y se ha observado que cambia en función del estado emocional. Cuando tenemos miedo, frustración o estrés se vuelve caótico.

¿Y se ordena con las emociones positivas?
Sí. Y sabemos que el campo magnético del corazón se extiende alrededor del cuerpo entre dos y cuatro metros, es decir, que todos los que nos rodean reciben la información energética contenida en nuestro corazón.

¿A qué conclusiones nos llevan estos descubrimientos?
El circuito del cerebro del corazón es el primero en tratar la información que después pasa por el cerebro de la cabeza. ¿ No será este nuevo circuito un paso más en la evolución humana?

¿…?
Hay dos clases de variación de la frecuencia cardiaca: una es armoniosa, de ondas amplias y regulares, y toma esa forma cuando la persona tiene emociones y pensamientos positivos, elevados y generosos. La otra es desordenada, con ondas incoherentes.

¿Aparece con las emociones negativas?
Sí, con el miedo, la ira o la desconfianza. Pero hay más: las ondas cerebrales se sincronizan con estas variaciones del ritmo cardiaco; es decir, que el corazón arrastra a la cabeza. La conclusión es que el amor del corazón no es una emoción, es un estado de conciencia inteligente.


Ya ve, el cerebro del corazón activa en el cerebro de la cabeza centros superiores de percepción completamente nuevos que interpretan la realidad sin apoyarse en experiencias pasadas. Este nuevo circuito no pasa por las viejas memorias, su conocimiento es inmediato, instantáneo, y por ello, tiene una percepción exacta de la realidad.

Parece ciencia ficción.
Está demostrado que cuando el ser humano utiliza el cerebro del corazón crea un estado de coherencia biológico, todo se armoniza y funciona correctamente, es una inteligencia superior que se activa a través de las emociones positivas.

Pues parece que nadie lo utilice…
Es un potencial no activado, pero empieza a estar accesible para un gran número de personas.

¿Y cómo puedo activar ese circuito?
Cultivando las cualidades del corazón: la apertura hacia el prójimo, el escuchar, la paciencia, la cooperación, la aceptación de las diferencias, el coraje…

¿Santos las 24 horas?
Es la práctica de pensamientos y emociones positivas. En esencia, liberarse del espíritu de separación y de los tres mecanismos primarios: el miedo, el deseo y el ansia de dominio, mecanismos que están anclados profundamente en el ser humano porque nos han servido para sobrevivir millones de años.

¿Y cómo nos libramos de ellos?
Tomando la posición de testigos, observando nuestros pensamientos y emociones sin juzgarlos, y escogiendo las emociones que nos pueden hacer sentir bien. Debemos aprender a confiar en la intuición y reconocer que el verdadero origen de nuestras reacciones emocionales no está en lo que ocurre en el exterior, sino en nuestro interior.

Ya.
Cultive el silencio, contacte con la naturaleza, viva periodos de soledad, medite, contemple, cuide su entorno vibratorio, trabaje en grupo, viva con sencillez. Y pregunte a su corazón cuando no sepa qué hacer.

La Vanguardia.

La reina de los venenos.

Personajes de la ficción literaria como Andrés Hurtado (El árbol de la ciencia de Pío Baroja) o el padre de Leopold Bloom (Ulises de James Joyce) fueron víctimas voluntarias de su efecto letal. En otros casos, como lord Arthur Saville (El crimen de lord Arthur Saville de Oscar Wilde) fue elegida por su efectividad y toxicidad, y también fue la esencia con la que Medea intentó acabar con la vida de Teseo, si nos trasladamos hacia la mitología griega. Y más recientemente, en juegos de ordenador como Assassins Creed: La Hermandad, es un bien muy apreciado de obtener para continuar con vida y seguir la partida. Quizás a estas alturas ya habrás adivinado, querido lector, a quién nos estamos refiriendo. O quizás no. Nuestra mortal protagonista de hoy es la aconitina, la reina de los venenos, es un letal agente tóxico menos conocido que su consorte -el clásico y popular arsénico- pero igual de implacable en proporcionar el tránsito, ya sea voluntario o malévolamente intencionado, hacia el oscuro y frío reino de Hades.

Pero la realidad siempre supera a la ficción y la infame historia de esta sustancia se remonta a la antigüedad. Lo que empezó como medicina tradicional se convirtió en uno de los tóxicos más empleados como arma química casera, impregnada en puntas de flecha, añadida a depósitos de agua o
incluso fue utilizada como veneno judicial en la Edad Media.

A mediados del siglo XV el “Consejo de los Diez” de Venecia, una organización que ejercía como policía secreta del estado, disponía de un baremo de precios para el envenenamiento de los ciudadanos “indeseables”. El valor asignado dependía de la clase social de las víctimas y de la dificultad en acceder a ellos para matarlos. Se han conservado hasta nuestros días las actas en las que hacían constar el éxito en la eliminación de dichos “indeseables” marcándolos como factum en el margen de cada archivo y describiendo el veneno que había sido empleado en cada ocasión. Rey y reina, arsénico y aconitina, fueron los más empleados durante muchos años.

Pero la infame historia de la aconitina no acabó con la llegada de tiempos más civilizados. Grigori Mairanovski, también conocido como el Profesor veneno o el Menguele ruso, fue un bioquímico soviético que dirigió el Laboratorio 1 del NKDV, un centro de investigación toxicológica destinado al desarrollo de venenos letales y sus antídotos, desde 1938 hasta 1946. La aconitina fue empleada para la eliminación de disidentes políticos y enemigos del pueblo soviético. El sueño de Mairanovski fue el de encontrar un veneno capaz de matar a una persona sin dejar rastro alguno en el análisis forense, la leyenda dice que él mismo fue víctima de tal sueño. Pero esa es otra historia.

La aconitina es un pseudoalcaloide, el más activo, presente en el género de plantas Aconitum, siendo la raíz de esta familia de plantas fanerógamas el lugar en el que se encuentra en mayor cantidad. En Europa la más frecuente es el  Aconitum napellus también conocida simplemente como acónito.
La aconitina, como compuesto químico, es la acetilbenzoilaconina (C34H47NO11), una sustancia poco soluble en agua pero soluble en alcohol, éter pero sobre todo en cloroformo. La vía de exposición más frecuente como veneno es la digestiva, aunque también se puede producir la intoxicación a
través de las mucosas o incluso de la piel por vía dérmica. La aconitina es capaz de producir la apertura de los canales de sodio de las células nerviosas y musculares. Una dosis elevada (alrededor de 0,2-1 mg) produce una sensación de hormigueo y picor en la boca, si ha sido ingerida, que se extiende hacia
toda la cara y garganta. El pobre intoxicado tiene la sensación de que su cabeza aumenta de tamaño de forma desmesurada, una sensación que seguidamente se propaga al resto de su cuerpo y extremidades. Náuseas, malestar, vértigo, calambres, arritmia y hasta fibrilación ventricular son otros de los síntomas que pueden causar finalmente la muerte si la dosis absorbida ha sido tan solo de unos 2-3 mg. El malogrado súbdito que cae en las garras de la reina de los venenos es plenamente consciente en todo momento de tales padecimientos y mantiene su lucidez durante todo el curso de la intoxicación.

No hay tratamiento específico para la intoxicación por aconitina. El tratamiento, con atropina o lidocaína, se dirige solo hacia los síntomas, y las posibilidades de supervivencia cuando se han absorbido dosis de 2 o 3 mg de aconitina cristalizada son muy escasas. Si a esta dosis letal tan pequeña se le une la facilidad que tiene la aconitina para hidrolizarse y descomponerse, no es de extrañar que haya sido tan estudiada y utilizada como el supuesto veneno perfecto. Toda una reina, en definitiva. Una reina que el mismísimo noble lord Arthur Saville eligió cuidadosamente para sus perversos propósitos…

Journal of FeelSynapsis.

Psicoterapia enfocada a la espiritualidad ayuda a los pacientes terminales.

La psicoterapia orientada a la espiritualidad mejoraría la calidad de vida y el bienestar de los pacientes con cáncer terminal, señala un nuevo estudio de un importante centro de tratamiento de esta enfermedad.

Aunque las sesiones de psicoterapia sólo brindaron un beneficio pasajero, los autores lo consideraron razonable dado que muchos participantes estaban cerca del final de sus vidas. “Los especialistas en cuidados paliativos no contaban hasta ahora con intervenciones que hubiesen demostrado algo de efectividad en el manejo de cuestiones como la pérdida de significado, la desmoralización y la reducción del bienestar espiritual”, dijo el doctor William Breitbart, del Centro de Oncología Memorial Sloan-Kettering, de esta ciudad.

“Esta es una nueva herramienta. Les da más estructura a lo que las personas están tratando de lograr. Es una intervención más secular, a partir de un lenguaje universal del sentido”. Breitbart estudió con su equipo a 120 pacientes con cáncer en estadio 3 o 4, principalmente cánceres de mama o colon. Al azar, les indicó que concurrieran a siete sesiones de psicoterapia de una hora cada una o a sesiones de masaje de la misma duración. Todos tenían un pronóstico con menos de seis meses de vida.

En las sesiones de psicoterapia, los participantes abordaron cuestiones asociadas con el significado, la identidad, la esperanza y la finitud de la vida. También realizaron ejercicios de reflexión para recuperar el sentido de la paz y del sentido de sus vidas, explica el equipo en Journal of Clinical Oncology.

El bienestar espiritual, la calidad de vida y el malestar físico por los síntomas fueron mejorando levemente en el grupo tratado con la psicoterapia desde la primera hasta la última sesión. Sin embargo, no se observó ninguna mejoría en el mismo período en el grupo control.

La calidad de vida medida en una escala del 0 al 10, por ejemplo, creció de 5,89 a 7,18 con la psicoterapia, y de 6,55 a 6,78 con los masajes.

Pero la mejoría lograda con la psicoterapia desapareció a los dos meses de la última sesión. En ese momento, 67 participantes continuaban en el estudio. Inmediatamente después de la finalización de las sesiones de psicoterapia y a los dos meses, los pacientes no mostraban una mejoría significativa de la ansiedad, la depresión o la desesperanza.

“El bienestar espiritual está muy orientado a la paz, el sentido y el objetivo”, dijo la doctora Christina Puchalski, directora del Instituto George Washington para la Espiritualidad y la Salud, de la ciudad de Washington.

“Problemas como la ansiedad y la depresión son algo más complicadas. Las personas tendrían otras herramientas para sobrellevarlas, como la medicación o la meditación”, agregó Puchalski, profesora de la Facultad de Medicina de la George Washington University que no participó del estudio.

El equipo de Breitbart está estudiando la efectividad de un modelo de psicoterapia en un grupo más grande de pacientes y espera que su uso se generalice en el futuro. “Los pacientes con cáncer deben comprender que aun cuando tengan cáncer avanzado, siempre existe la posibilidad de experimentar el significado y crear significados, aún en los últimos días de vida”, finalizó el autor.

En una línea similar iban los estudios realizados por Grob o Gasser, trabajando con psilocibina o LSD, respectivamente.

FUENTE: Journal of Clinical Oncology, online 27 de febrero del 2012.

Tenemos dos cerebros: En la cabeza y en el estómago.

Leyendo Inteligencia digestiva (La Esfera de los Libros) me entero de que la capacidad de mi estómago de generar ácido clorhídrico puede llegar a niveles industriales, mi zumo gástrico puede disolver un trozo de metal, y el plástico en pocas horas. Me entero de que tenemos un “estado microbiano” inteligente con sus reglas y divisiones sociales en las entrañas. “Por lo menos 400 cepas que necesitan comer y que producen sus subproductos beneficiosos o tóxicos y pueden ayudarnos a elevar nuestras defensas o bajarlas”. En su clínica de salud digestiva de Madrid y su consulta en Barcelona (www.inteligenciadigestiva.com) Matveikova enfoca los problemas digestivos con una visión holística.

Mi estómago es inteligente?
Absolutamente, es una red extensa de neuronas (100 millones) interconectadas.

¿Un segundo cerebro?
Sí, su estructura neuronal posee la capacidad de producir y liberar los mismos neurotransmisores, hormonas y moléculas químicas que produce el cerebro superior.

¿Mi barriga tiene emociones?
En nuestro sistema digestivo se produce y almacena el 90% de la serotonina de nuestro cuerpo; su función es esencial: absorción, aporte nutricional y movimientos musculares. Es la misma serotonina que en un 10% se crea en nuestro cerebro superior y de la que depende nuestro bienestar.

¿La famosa hormona de la felicidad la tenemos en el estómago?
Sí, por eso debemos escuchar más al sistema digestivo. De cómo sintamos nuestras tripas depende nuestro ánimo. Si aprendemos a escuchar sus señales estaremos más sanos, perceptivos y equilibrados.

¿Desde la digestión podemos influir en nuestras emociones?
Hay una relación continua de intercambio de información entre los dos cerebros. Un ejemplo: un estreñimiento crónico puede suponer una falta de serotonina, nos convierte en pesimistas y baja la libido.

Entonces, si cuidas tu estómago puedes mejorar tu estado de ánimo.
Absolutamente. Si empiezas a reconectar, sentir, entender lo que te sienta mal, ser consciente de lo que comes y cómo, en quince días notas un cambio. La gente que escucha sus tripas, se hace masajes y sabe comer, transmite más equilibrio, comprensión, paciencia y son más intuitivos.

¿…?
Si mimamos y relajamos el abdomen nuestras neuronas estomacales producen benzodiacepinas, las moléculas que usamos como ansiolíticos para relajar e inducir el sueño y para descontracturar músculos.

¿Y si no lo relajamos?
Hay muchas sustancias químicas que nosotros producimos y que si no somos capaces de liberar, manifestamos depresión, ansiedad o cansancio crónico.

Pues dígame como liberarlas.
Empezando con pequeños cambios: comer bien y con paz. Ir al baño sin prisa, unos 15 minutos. Nuestro intestino se mueve un centímetro al minuto, es una ola de movimiento muscular lenta, tranquila y equilibrada, hay que respetarlo.

De acuerdo.
Es muy beneficioso hacer un automasaje en la tripa, movimientos muy suaves empezando por el lado derecho y avanzando en el sentido de las agujas del reloj; eso relaja el sistema digestivo. Hacer diariamente diez minutos de estiramientos.

Qué más.
A media tarde, cuando aparece el cansancio, respirar con la barriga durante diez minutos. Un vaso de agua caliente en ayunas con unas gotitas de limón o menta activa la función muscular del estómago, vesícula e intestino. De vez en cuando un fin de semana de depuración a base de batidos de verduras es aconsejable. Y ejercicio regular.

Del sistema digestivo también depende nuestra piel.
Nuestro sistema digestivo representa el 70% de las defensas. Si uno come mal, tiene mucho estreñimiento o gastroenteritis, infecciones, o toma muchos antibióticos, se trastorna todo el tráfico, es decir la función de filtrar, defender, eliminar y absorber.

Entiendo.
Cuando este sistema depurativo, el más grande del cuerpo, funciona mal, otro órgano, como la piel, coge su función. Las consecuencias son dermatitis, psoriasis, acné, piel atópica, manchas… síntomas cuyo origen en un 80% es intoxicación interna.

¿Alimentarse mal envejece?
Hay una conexión directa entre el envejecimiento precoz y procesos degenerativos tanto de piel y articulaciones con la salud del estómago.

¿Con qué en concreto?
Ya lo estudió Iliá Mechnikov, premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1908, la fermentación pútrida en el intestino es la razón principal del envejecimiento precoz. Y el estreñimiento y la putrefacción proteica están vinculados al desarrollo del cáncer y a los procesos degenerativos sistémicos prematuros.

¿Tiene arreglo?
Si la célula esta bien nutrida e hidratada y mantiene adecuadamente el proceso de eliminación y desactivación de las toxinas y de los radicales libres, puede estar joven y activa durante mucho tiempo.

¿Hay que lavar el intestino?
Con la vida que llevamos (sedentaria, estresada, alimentación cuya calidad no está muy controlada…) no eliminamos todo lo que ingresamos y por tanto absorbemos toxinas, sufrimos putrefacción, inflamación, intoxicación y bajan las defensas. La hidroterapia de colon una vez al año es muy recomendable.

¿Algún otro consejo?
Yo recomiendo a mis pacientes que de vez en cuando, durante un mes, retiren de su dieta trigo, azúcar, lácteos y alcohol; y fuera cereales, salvo arroz, avena y algo de centeno. El 80% de los pacientes que trato resultan ser intolerantes al trigo. Descansar del trigo es una manera de purificarse.

http://batorouge.wordpress.com/2012/02/10/tenemos-dos-cerebros-el-de-la-cabeza-y-el-del-estomago/