Crónicas de un detenido por Ayahuasca.

Recogemos las explicaciones de otro detenido por recepción de Ayahuasca en España. Lamentamos que el sistema judicial siga realizando dichas detenciones, aun y sabiendo que son ilegales, según la misma JIFE.

“Llaman al portero automático, pero aún estoy en la cama y no abro. Llaman insistentemente pero sigo con mi plácido sueño. Al cabo de un rato llaman al timbre de casa varias veces, hasta que, preocupado por si estaba sucediendo alguna emergencia, me levanto y abro la puerta, medio desnudo y con el rostro aún hinchado de sueño. Resulta que es un “trabajador” de correos de dos metros de alto y bastante corpulento. Tiene un paquete para mí, así que le doy mi DNI y firmo su petición. En cuanto le devuelvo el bolígrafo, aparecen dos hombres que estaban escondidos en las escaleras, como dos armarios también, y me cogen de los brazos. Vale. Ya estamos.

 Mi experiencia con la Ayahuasca se remonta a un par de años atrás, cuando viajé a Perú y la probé de la mano de un chamán, en el Amazonas, a unos quilómetros de Iquitos. Esa experiencia me cambió la vida. Abandoné el consumo de drogas, que anteriormente había sido algo compulsivo, ya que en la Ayahuasca encontré lo que inconscientemente estuve buscando en las demás drogas, así que ya no me hacían ninguna falta. Pero no solo se trataba de eso. Fue una experiencia terapéutica a muchos más niveles. Me permitió valorarme a mí y a la vida como nunca lo había hecho, me aportó una nueva comprensión de la realidad y de nuestra naturaleza; en definitiva, “de qué va todo esto”. Esto era Medicina. Medicina que cura el cuerpo y la mente, y nuestro (algo más), siempre con amor y paciencia.

Desde antes de probarla ya había decidido estudiar la carrera de Psicología, pues siempre ha sido mi vocación. Y en ese momento supe que aquella Planta, en el campo de la Psicología y bien aplicada, podía ayudar a millones de personas en profusos problemas de todo tipo. Se me abría un campo lleno de posibilidades, de oportunidades de compartir con otros, esta maravillosa y extraordinaria medicina.

 Ya en España tomé en diversas ocasiones, y por cosas de la vida, nos reunimos un pequeño grupo de estudiantes de Psicología, interesados en conocer la Planta. A mí me rondaba por la cabeza tomar Ayahuasca solo, sin guía, ya que me sentía preparado para ello. Y me decidí del todo cuando un muy amigo mío y hombre-medicina me apoyó en la idea, y no solo eso, sino que también me animaba a ofrecer la Planta a mis amigos interesados.

En esos días había mucho revuelo con el tema de detenciones por Ayahuasca, y no me decidía a pedirla. Al fin me arriesgué, ya que entre los amigos que la querían experimentar también había gente que quería realmente un cambio, y necesitaban “arreglar” asuntos personales, así que no podía negarles la oportunidad cuando ya lo habíamos hablado. Sin considerarme un chamán ni nada por el estilo, decidí ofrecerla, en un acto de plena confianza hacia la planta, esperando que ésta me guiase en todo momento de las ceremonias cuando lo necesitase.

 Adquirí todos los utensilios chamánicos necesarios, e incluso varios regalos para los que me acompañarían, y que me hacía ilusión entregar antes de empezar las ceremonias. Nunca les pedí ni un euro por ello. Me resultaba inmoral pedir dinero por esa experiencia, pues sabía bien lo que representaba, y también sabía que a la Planta no le hubiera gustado que me lucrase con un acto que provenía desde lo más hondo de mi corazón.

 Así que cualquiera se puede imaginar lo ridículo del asunto. Me acusan contra un delito de contrabando, y contra la salud pública. No entiendo qué contrabando, si ni por un instante he pensado en vender esta medicina, ni la he obtenido con ánimo de lucro, todo lo contrario, más bien he limpiado mi bolsillo.

Lo más preocupante es el delito contra la salud pública. ¿Quién lo ha pensado esto? En todos los estudios realizados tanto en Barcelona como en otras partes del mundo, no se demuestra que la Ayahuasca pueda causar algún daño, ya sea de tipo neurotóxico o hepatotóxico. Es más, hay un famoso estudio en el que las muestras consumidoras de Ayahuasca puntúan más alto en cognición y memoria, y más bajo en psicopatología, que las muestras de población normal.

Esto no es droga. No es tóxica, no es adictiva, no genera tolerancia. Cuando yo decido ofrecer la planta en un marco serio, terapéutico y ritualístico, estoy haciendo un acto de promoción de la salud en las personas que asisten a la ceremonia. Esas personas pueden obtener beneficios increíbles en sus esferas cognitivas, emocionales, sociales y espirituales. Pueden liberarse de ansiedades, de miedos, e incluso solucionar con su propio trabajo problemas que les persiguen desde hace tiempo. Pero en el peor de los casos, en el peor, habrá sido una experiencia más, sin trascendencia alguna. ¿Qué juez de qué tribunal puede ver en esto un delito contra la salud pública?

Desde que tengo uso de razón he percibido esta sociedad como un lugar intrincado, hipócrita, y sobretodo infiel a la naturaleza de sus habitantes. Cuando a los 14 ó 15 años Freud me lo explicó en “El malestar en la cultura” aún me convencí más de esa idea. Y desde entonces, en infinitas situaciones, la cotidianeidad me lo ha ido corroborando, pero esta vez, sin embargo, es la demostración, en mi opinión, más patente y exacerbada de la enfermedad que corroe la sociedad occidental. La sociedad donde los actos de amor y altruistas se pueden llegar a castigar con multas y hasta con prisión. La sociedad que no comprende qué significa realmente la palabra “medicina”. La sociedad que culpa primero a un hombre con buenas intenciones, antes que a grandes especuladores que están lanzando a la calle cada día a miles de familias que no disponen ya del sagrado dinero.”

 

Publicado el 24 agosto, 2012 en Conciencia, Enteógenos, Experiencias., Salud humana. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. No me acostumbro al “esto no es droga”, como si la prohibición y la persecución de otras sustancias y de sus consumidores tuviera el mínimo fundamento

  2. Muy buen post chabon! me hace pensar mucho, dale p adelante con tu postura, hoy en dia se necesiten mentes que piensen mas alla de lo instalado y de las estructuras, que tarde o temprano, van a ir cayendo! saludosss

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