Sueño reparador contra las adicciones.

Un sueño reparador podría hacer que la necesidad de tomar una taza de café a primera hora de la mañana no fuese tan perentoria. No contentas con eso, las compañías farmacéuticas investigan si las pastillas ideadas para proporcionar un sueño profundo y natural podrían desempeñar asimismo un papel activo en la superación de las adicciones.

Los nuevos fármacos para dormir bloquean la actividad de las orexinas, unos péptidos cerebrales. Esas pequeñas proteínas nos mantienen despiertos y atentos durante el día, pero también gobiernan algunos efectos estimulantes de las drogas adictivas. Pese a que las orexinas no provocan de forma directa la adicción ni las recaídas, ninguno de dichos procesos sucede sin la participación de tales péptidos.

La intrigante conexión entre el sueño y la adicción se conoce dese hace tiempo gracias a la observación de personas con narcolepsia, una enfermedad que provoca que quienes la sufren se duerman de forma repentina. Aunque a veces se trataba a los afectados con potentes anfetaminas para ayudarles a mantenerse despiertos, no se convertían en adictos. En 1998, un trabajo detectivesco en el campo de la genética descubrió que la causa de dicho trastorno del sueño residía en mutaciones en los genes relacionados con las orexinas o con sus receptores, un hallazgo que reveló tanto la existencia de los péptidos como su papel esencial en mantener despierto al cerebro.

Las empresas farmacéuticas que han desarrollado medicamentos para favorecer el sueño han investigado en animales la función que desempeñan las orexinas en la adicción. Davide Quarta y sus colaboradores del Centro de Investigación de Fármacos de GlaxoSmithKline, en Verona, confirmaron que al administrar el bloqueador experimental de la orexina a un grupo de ratas junto con anfetaminas, el cerebro de los múridos liberó menos dopamina y mostró una menor sensibilización al estimulante que los animales de control; incluso con dosis repetidas. Las neuronas sensibilizadas producen más receptores de la ansiada droga, exigiendo una mayor cantidad para alcanzar la estimulación, con lo que se inicia un círculo vicioso que lleva a la adicción. John J. Renger y sus colaboradores de la compañía Merck han demostrado que si se administra otro antagonista dual experimental de los receptores de orexina (DORA, según sus siglas en inglés) junto con anfetaminas, se evita la sensibilización en roedores. En el mismo estudio, la administración de DORA y nicotina a un grupo de ratas que habían sido adictas a la nicotina con anterioridad, evitó que los animales presentasen una recaída en su adicción.

“Lo que hemos mostrado no es que las orexinas sean un objetivo de la anfetamina”, explica Renger, “porque sabemos que el objetivo de la anfetamina es la dopamina”. El hecho de que el cerebro libere orexinas en respuesta a los estimulantes, sin embargo, favorece las actividades subsiguientes de la dopamina que conducen a la sensibilización y a la adicción. La orexina crea el ambiente en el que pueden producirse esos cambios cerebrales, según explica Renger.

Como se ha comprobado en caso de narcolepsia, la falta de orexina elimina una de las barreras que impiden el sueño. Por esa razón, los más recientes fármacos para facilitar el descanso que bloquean la orexina promueven un sueño más natural que de los somníferos que reducen la actividad cerebral en general y, por lo tanto, deben luchar contra las señales de un cerebro “despierto”, incluída la orexina.

De modo similar, las drogas estimulantes podrían remedar los estímulos naturales, sugiere Renger, lo cual podría explicar por qué las orexinas facilitan el aprendizaje basado en la dopamina y recompensan los procesos que llevan a la adicción. Los estudios con animales indican que administrar bloqueadores de la orexina con una droga estimulante posibilitaría terminar con la adicción.

Renger señala que los medicamentos para facilitar el sueño podrían contribuir al tratamiento del abuso de substancias adictivas simplemente ayudando a dormir bien durante la noche. “Existen indicios que muestran que una de las razones principales de las recaídas de los alcohólicos es el insomnio”, explica. Los somníferos que bloquean la orexina podrían proporcionar un sueño de mejor calidad que la inconsciencia inducida por el alcohol y en principio, al menos, podrían ser también los primeros somníferos con garantía de no producir adicción.


“Sueño reparador por partida doble”. C. Soares, en Mente y Cerebro, vol. 52, pág. 40, 2012.

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Publicado el 30 junio, 2012 en Biología, Ciencia, Salud humana. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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