“Somos los lugares que habitamos”

El contacto con entornos naturales beneficia la capacidad de atención y contribuye a afrontar mejor las situaciones estresantes. El Psicólogo José Antonio Corraliza explica cómo la Psicología Ambiental analiza los efectos de la naturaleza en la psique humana.

Entrevista realizada por Yvonne Buchholz.


¿Qué beneficios aporta para la psique vivir en un entorno verde?

La naturaleza es un referente importante para el bienestar humano. Diversas investigaciones ya han demostrado sus efectos positivos para la psique de las personas. Como las investigaciones de Janet Frey Talbot y Stephen Kaplan, por entonces en la Universidad de Michigan, basadas en estancias de supervivencia en la naturaleza con la participación de ejecutivos. El seguimiento de los participantes mostró que las personas se acoplaban a los ritmos de la naturaleza. La adaptación resulta fácil porque los ritmos naturales ya están en nuestro cerebro.


¿Por qué la naturaleza ejerce ese poder en las personas? 

La explicación es evolucionista. Los humanos hemos vivido las experiencias de supervivencia en la naturaleza. De hecho, vivimos en ciudades desde ayer. En biofilia se habla de dos dimensiones. Por un lado, los escenarios de agua (hidrofilia) y por otro, los de vegetación (fitofilia). Agua y vegetación resultan cruciales para la supervivencia. Así, la desertización puede causar efectos traumáticos en las personas. Me preocupa la actual degradación de los paisajes.


¿Cuales son los beneficios de vivir en el campo? 

Uno de ellos es que nos resulta más fácil recuperarnos de las experiencias estresantes. Aunque el estrés es una reacción normal ante situaciones amenazantes, se convierte en un peligro si perdura en el tiempo. Se ha visto que existe una correlación lineal y directa entre vivir en la naturaleza y la capacidad de afrontar una situación estresante. La naturaleza no anula el estrés, sino que contribuye a que no sea duradero. Un niño que pierde a su abuelo o que vive el divorcio de sus padres presenta una mayor capacidad para afrontar la situación si se encuentra en un entorno natural. Se trata de un efecto moderador, porque la naturaleza actúa como una defensa psicológica.


¿Qué parámetros se utilizan en Psicología para demostrar este beneficio?

Desde la Psicología Ambiental se habla de la hipótesis de la restauración, que se divide en dos tipos. Por un lado tenemos la restauración efectiva, la cual se basa en indicadores del estrés fisiológico. Un ejemplo sería medir en una persona que acaba de practicar deporte el tiempo que necesita para recuperar las constantes fisiológicas (pulso, ritmo cardíaco…). Se ha constatado que los sujetos que tras realizar ejercicio físico observaban un paisaje natural se recuperaban en la mitad de tiempo que aquellos que contemplaban escenas urbanas. Por otra parte, la restauración percibida se basa en la recuperación de la capacidad de atención. Un paseo o contemplar escenas de la naturaleza contribuyen a su aumento.


¿A partir de qué edad se aprecian los beneficios del “verde”?

Los efectos beneficiosos de la naturaleza se perciben en la población en general. En un estudio reciente que hemos desarrollado con niños de 6 a 9 años y otro grupo de entre 9 y 13 hemos comprobado que en todos ellos se producía ese efecto beneficioso. No obstante, en los primeros el efecto positivo aparece algo más marcado.


¿Qué características puede presentar un niño que tenga poco acceso a un entorno natural?

Existe el trastorno por déficit de naturaleza. Ese concepto incluye una serie de trastornos, como la hiperactividad o la obesidad, que podrían estar relacionados con la falta de contacto con el medio natural. En estudios de comparación entre niños con experiencias al aire libre y otros que desarrollaron actividades con imágenes virtuales de naturaleza (a través de la wii, de videojuegos, etc.) se ha visto que los niños con pocas experiencias en un entorno verde o con una vida desconectada de la naturaleza presentan menos posibilidades de recuperación psicológica.


¿Qué son las enfermedades psicoterráticas? 

A finales del siglo XX, el filósofo ambiental Glenn Albrecht describió dos casos de poblaciones aborígenes de Australia que padecieron las consecuencias de la minería de carbón a cielo abierto. Las alteraciones del terreno parecían provocar trastornos psíquicos y emocionales en los habitantes del lugar, que se caracterizaban por una especie de sentimiento de pérdida, no de tanta intensidad emocional como en el caso del duelo por un ser querido, pero semejante. Albrecht acuñó el neologismo de solastagia, dolor por la pérdida del solar.


Así, el cambio de paisaje puede provocar un trastorno mental…

Si el lugar habitual de residencia se convierte en hostil o debe abandonarse, puede surgir un trastorno relacionado con la nostalgia y la melancolía. El estado de melancolía puede convertirse en crónico y ser un antecedente de la depresión. Se trata de una alteración psicológica relacionada con el trastorno postraumático. La degradación de los entornos naturales en que vivimos nos afecta porque esperamos que pervivan a nosotros. Somos los lugares que habitamos.


Tomando el tema desde otro punto de vista, ¿un entorno verde puede servir como método de tratamiento?

La naturaleza no explica los trastornos del malestar humano. Lo que propician las experiencias con la naturaleza es una mayor capacidad para afrontar el estrés; ejercen un efecto moderador. Por ello debe incorporarse el entorno natural en la vida cotidiana.


En España, ¿se hace?

Existen ejemplos de ciudades españolas que sí están sensibilizadas con el tema, como es el caso de Vitoria, Barcelona y Madrid. Hay que introducir la naturaleza en la ciudad, aunque sea mediante “jardines de bolsillo”. Aunque más que el aumento de los espacios naturales en las ciudades, lo que a mí me preocupa es el cuidado de los que ya existen.

Publicado el 2 junio, 2012 en Biología, Ciencia, Conciencia, Naturaleza, Psicología, Salud humana. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Total mente de acuerdo. Gracias

  2. Por eso todos estamos neuróticos, por que vivimos en jaulas de concreto de miles de kilómetros cuadrados!

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