Teorías antropológicas sobre el chamanismo.

Quizás unas de las propuestas más interesantes que se han realizado en los últimos 30 años son las que corresponden a la obra de Jaynes (1976). Dicho trabajo intenta, en forma muy ambiciosa, llegar a establecer una verdadera antropología neurofisiológica a nivel histórico y cultural. El argumento fundamental de Jaynes es que, hace 3500 años, se dio un quiebre en las estructuras culturales e históricas del mundo antiguo, lo que hoy conocemos como el mundo moderno. Dicho quiebre responde a un giro de la dominación del hemisferio cerebral derecho sobre el izquierdo a una predominancia del izquierdo sobre el derecho. Para Jaynes, el hombre era aquel que tenía una mayor dominación del hemisferio derecho sobre el izquierdo. Jaynes describe las características de la dominación del hemisferio derecho sobre el izquierdo en términos de cinco puntos básicos:
(a) Espacialización, adonde las dimensiones del espacio y del tiempo se estiran, (b) indicación selectiva, adonde se escogen solamente ciertos elementos del territorio del mapa de la mente, (c) la creación de un yo y un mi de tipo analógico, (d) narratización, adonde los eventos son seleccionados por su congruencia y desarrollo secuencial y (e) conciliación, adonde las experiencias
son concientemente asimiladas el uno al otro.
Hubo un cambio que produjo el quiebre mencionado y el principio de la dominación del hemisferio izquierdo sobre el derecho. La razón de este cambio, reside para Jaynes en una catástrofe que sufrió el mundo antiguo debido a la erupción del volcán Thera en 1500 a.C. Dicha erupción destruyó casi toda la cultura del mundo antiguo y hubo que reestructurarlo de nuevo. La reestructuración necesitó del invento de los alfabetos modernos y esto forzó el aprendizaje verbal del hemisferio izquierdo como hecho predominante de la cultura. Antes de ese evento, si bien había escritura, la cultura era trasmitida por el oír y no el leer. Después comienza a establecerse la dominación del hemisferio izquierdo sobre el derecho, hasta llegar a nuestra presente civilización.
Siguiendo dicha lógica, bien puede ser que nuestros antepasados precolombinos fuesen utilizadores preferenciales del hemisferio derecho y los europeos que llegaron lo eran del izquierdo.
Para la presente tesis basta decir que Jaynes mantiene que, anteriormente a esos 3500 años, el hemisferio derecho era ejecutivo y que pasaba órdenes al hemisferio izquierdo, desde los centros alucinatorios del cerebro hacia el área de Wernicke y estas órdenes eran luego desglosadas por el área de Broca que alucinaba las órdenes del hemisferio derecho para construirlas en voces celestiales.
Por ende, se lograba construir las civilizaciones de los reyes dioses, adonde el hemisferio izquierdo le daba un rol de profeta o rey o mensajero elegido por dios a la persona que en base a eso se creía que recibía órdenes celestiales.
El hemisferio derecho respondía a una lógica cultural mucho más mitológica que la del izquierdo. Ya en el tiempo de la Iliada y de la Odisea, se encuentran, para Jaynes, un Homero que presenta las dos opciones: hombres dominados por dioses y hombres más libres en proceso de elaborar sus propias mentes. Más, el paraíso de hombres y dioses perdido por la catástrofe universal del volcán Thera no había de volver y aquellos adanes tendrían que labrar sus mentes con sus esfuerzos para alcanzar un nuevo cielo. Una tesis que adelanto en este artículo es que los sacerdotes de la vieja religión pre-catástrofe posiblemente se convirtiesen en los chamanes de la nueva.
Aun otra tesis que adelanto es que el uso de alucinógenos y enteógenos que no menciona Jaynes como factor, existía en ese tiempo profusamente (en eso Jaynes se parece también a Eliade, 1966). Es posible que el uso de alucinógenos y enteógenos sobreestimulara el hemisferio derecho y llegara a alucinar el izquierdo para crear así las grandes religiones mágico alucinatorias de los dioses reyes que menciona Jaynes en su obra. También, adelanto un corolario obvio y lógico de dicha tesis, por cuanto que el mundo antiguo posiblemente perdiese con la catástrofe y durante siglos, las conexiones básicas con la India y con la China de adonde provenían, el opio (Papaver somniferum), la marihuana (Cannabis sativa) y el rue sirio (Peganun harmala), etc.
Es posible que también y al entrar en catástrofe, el conocedor y sabio sacerdocio de las sociedades bicamerales, rico en artes avanzadas de una farmacopea enteogénica, perdiesen las fórmulas más eficientes en el uso de enteógenos y otros psicoherbarios. Por ende, se perdería en gran parte los sistemas elaborados por aquellas culturas para sobreestimular el hemisferio derecho y alucinar el izquierdo. Muchos sistemas de meditación hoy predican el retorno a estados paradisíacos de paz y tranquilidad. Deben de haber habido muchos de estos, que se perdieron al morir las civilizaciones debido a la gran catástrofe volcánica. Quizás solamente sobrevivieron los conocimientos de aquellos sacerdotes entonces convertidos en chamanes o brujos de la nueva era.
El chamanismo era mucho más antiguo, como dijimos originalmente. Data desde los periodos neolíticos y paleolíticos. Ciertamente como apunta Pokorny (1970), las plantas alucinatorias que el chamanismo diferencia y utiliza, se encuentran dibujadas en las cuevas del paleolítico y neolítico. Más, la catástrofe posiblemente devolvió al chamanismo muchos elementos de una clase que otrora tiempo fuese sacerdotal. Volviendo a nuestras Américas precolombinas, se repite la catástrofe en otra forma, pues de nuevo civilizaciones y culturas enteras basadas en el uso de enteógenos para sus fines religiosos y de curación, y por ende, que posiblemente fuesen orientadas hacia una predominancia del hemisferio derecho sobre el izquierdo, cayeron ante los proponentes de una lógica de pensamiento y aprendizaje, ideología y religión, basada en la predominancia del hemisferio izquierdo, el fin, pues, de las grandes religiones mágicas/alucinatorias y enteogénicas de las Américas. El hemisferio de la escritura y el hemisferio de la fantasía aun no se han logrado de nuevo unir en la civilización y en la cultura planetaria. En la India, muchos de estos problemas se llegaron a llamar maya o estados ilusivos.
Como nuevas teorías antropológicas del chamanismo son fundamentales mencionar tanto a McClenon (1997) y a Winkelman (2000). El primero ha mantenido el que los rasgos de curación y de facilidad de entrar en estados hipnóticos o de trance, así como de lograr tener estados alterados y superiores de la conciencia, es parte de una heredad genética a partir del principio de la existencia de Homo sapiens sapiens en la forma de Cro-Magnon. McClenon no niega la existencia de otros factores tales como lo son el entrenamiento de las personas en estrategias y técnicas de la conciencia, más, considera que el rasgo genético es el predominante y que este separó desde el tiempo de las cavernas al chamán del resto de la humanidad.
Además, Winkelman (2000) ha indicado que dichos rasgos de curación, facilidad de tener experiencias hipnóticas y alteradas de tipo superior y diferenciado, corresponden al grado de entrenamiento de la persona en su vida con técnicas de mejoría espiritual y físico/mental. Así pues mantiene que las personas que desarrollan rasgos chamánicos, lo hacen debido al uso durante largos periodos de una tecnología de la conciencia de tipo meditativo, contemplativo, de oración, ayunos y dietas inteligentemente diseñadas, repetición de mantras y uso de mándalas, lecturas de tipo enaltecedor, reflexiones filosóficas y teológicas, uso inteligente de la herbología y uso igualmente inteligente de sustancias alucinatorias, etc. Dichas personas son más sensibles, más, el uso de dichas metodologías aumentan la sincronización entre el hemisferio izquierdo y el derecho del cerebro. Para Winkelman, dicha sincronización eventualmente llega a establecer nuevos rasgos entre los cuales está la capacidad de curar a otras personas.

Algunos de estos estudios de sincronización ya se habían realizado en los años 70 con la meditación trascendental y se utilizaron mediciones electroencefalográficas. Más recientemente, Orme-Johnson, Schneider, Son, Niddich y Cho (2006), han realizado estudios de tomografía al respecto de los efectos de la meditación trascendental, en lo que respecta a la reactividad del cerebro ante el dolor.
Mohandas (2008) ha realizado un excelente resumen tomográfico de las áreas cerebrales activadas por diversos métodos de meditación y oración, y debería leerse. De dicho trabajo y otros similares, se desprende que, en realidad, el chamanismo también difiere entre sí, dependiendo del uso de la metodología de inducción de alteración, diferenciación y obtenimiento de una conciencia superior. Ello a su vez indica que, aunque McClenon tenga razón, existe una variedad neurocerebral de inducción de estados de conciencia alterna, alterada y superior, que es muy grande.
La existencia de un ser supremo en la historia y la antropología humana está muy ligada a la existencia de estados superiores de la conciencia. Desde las tradiciones monásticas del Asia y del Occidente hasta las tradiciones chamánicas de los pueblos aborígenes, la experiencia de dios parece ser una experiencia transpersonal de la máxima importancia en la comprensión de lo que es un estado alterado y superior de la conciencia.
Winkelman y Balser (2008) enfatizan que la religión y el culto/veneración del maestro es un derivado de los rituales animales de sumisión/dominación. Los autores, sí, evitan caer en un reduccionismo sobre el modelo animal e indican que el hombre difiere a su vez del animal en su experiencia y su antropología religiosa. Ernandes y Giammanca (1998) han propuesto el teorema de que el culto de dios nace en tiempos antiguos como consecuencia de un desafuero en la relación en el cerebro trino. Este consiste en las tres partes conocidas como la corteza cerebral, adonde ocurre gran parte del conocimiento y la cognición, el cerebro paliomamífero o el sistema límbico, adonde ocurren y son mediatizadas gran parte de las emociones, y el sistema reptiliano, que tiene numerosas funciones autonómicas y que ante una amenaza concluye que se trata de seres de la misma especie.
El sistema límbico tiende a interpretar las amenazas, como problemas derivados y asociados a la dominación (de otras personas de la misma especie). Ernandes y Giammanca mantienen que en tiempos primitivos, la neocorteza sufrió un trauma poderoso al llegar al conocimiento de que existía la mortalidad. Dicho “choque existencial” afectó el sistema límbico, y tanto la neocorteza como la corteza paliomamífera disminuyeron su usual inhibición del sistema reptiliano. Por ende, este último envió el mensaje a la corteza frontal de que se trataba de un individuo dominante y la corteza tuvo que crear la existencia de un ser de enorme poder que regulaba la muerte del sistema.
Consecuentemente, se llegó a crear un ser de la misma especie que era omnipotente. De ahí que el concepto de dios se propagase en los tiempos antiguos. Dicho ser se convirtió en merecedor de ceremonias, rituales, oraciones y toda otra conducta humana de sumisión.
Desde luego, dicho teorema ha de investigarse con mayor cuidado a nivel antropológico. Sí, encabe en el pensamiento de algunos antropólogos y pensadores modernos, como Hancock (2007), el mantener que hace 50.000 años hubo una explosión de creatividad artística en las pinturas de las cuevas y de creación de estatuas tanto religiosas como de otro tipos. Se mejoró el armamento y se encuentran pulseras y otros adornos en los yacimientos de dichos hombres. Esto ha sido rebatido muy recientemente por otros antropólogos (Diller & Cannon, 2009; Henshilwood, d´Errico, Marean, Milo, & Yates, 2001; McBreaty & Brooks, 2000; Mellars, Boyle, Bar-Yosef, & Stringer, 2007) que mantienen que hace 80.000 años se encontraban en el África también dichos adornos.

Naturalmente la hipótesis de Ernandes y Giammanca (1998) encabe en cualquier momento en que existan vacíos en la creatividad religiosa del hombre antiguo y, de un momento a otro, estalle la pintura religiosa y el arte orientado a dios en sus muchas formas antiguas. Por otra parte, Winkelman y Balser (2008) indican que la especie Neandertal (Homo neanderthalensis) era también religioso dado el culto de difuntos que se ha encontrado en sus cuevas.
Entre los trabajos más completos que recientemente han sido publicados está el muy reciente trabajo de Fingelkurts y Fingelkurts (2009), que busca diferenciar a través de la literatura científica la relación entre dios como lo que el cerebro crea y dios como lo que la mente/cerebro llegan a percibir. No derivan dichos autores conclusiones finales al respecto, pero exponen una variedad de literatura muy vasta y de excelente calidad. Sí, indican la necesidad de llevar a cabo mayor experimentación investigativa en dicha área y señalan los aspectos transpersonales de la experiencia religiosa que siempre es reportada como algo fuera de sí mismo que, a su vez, otorga significado a la persona. Fingelkurts y Fingelkurts (2009), sí, indican que la experiencia religiosa coexiste tanto con la esquizofrenia como sin ella. Nichols y Chemel (2006) exponen en su reciente trabajo la relación entre chamanismo y el uso de diversos agentes psicofarmacológicos.

Fragmento del Artículo “El chamanismo y las drogas enteogénicas/alucinatorias del mundo precolombino”

Publicado el 8 abril, 2012 en Antropología, Conciencia. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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