La curiosa historia de la LSD, su análogo, y las cefaleas en racimo.

Uno no entiende muchas veces los mecanismos por los cuales la población puede acabar accediendo en masa a determinado medicamento en su farmacia. No todos los que se acaban vendiendo pasan por una regulación y comprobación más o menos seria a través de organismos como la FDA, sino que en muchas ocasiones son laboratorios financiados por los mismos fabricantes del producto, los que realizan las pruebas y determinan sus efectos adversos y terapéuticos. Esto ha provocado a lo largo de las últimas décadas casos bastante sonados. Y no olvidemos los medicamentos homeopáticos, los cuales no pasan ningún control estricto antes de venderse, y muchos de ellos tampoco cuentan con estudios previos, o con estudios con una metodología adecuada.

Pues bien, después de quedarnos claras estas barbaridades, resulta que también se da el caso contrario. Un medicamento que parece aliviar con tasas elevadísimas de éxito el grave problema de las cefaleas en racimo, aún permanece en la sombra, sin que ninguno de estos afectados pueda acudir a él. ¿Por qué? Probablemente porque se trata del 2-bromo-LSD, un análogo de la LSD, droga conocida por sus sorprendentes efectos psicoactivos. Y ya se sabe lo de los prejuicios (sociales y aunque no lo parezca también científicos) con respecto a cualquier “droga”.

La LSD como tal no para de surgir en el escenario de la terapéutica desde que se sintetizó en el 1938 de la mano del químico suizo A. Hofmann, sin embargo, debido a restricciones legales claramente injustificadas, ninguna de sus posibilidades de tratamiento (y mira que hay muchas, según parece) ha podido llevarse a cabo a gran escala o con cierta regularidad sobre alguna patología.

El uso de LSD “de toda la vida”, y la psilocibina (principal componente psicoactivo de los hongos Psilocybe) se “registró” (no se administraron las drogas en ningún estudio, ya que los resultados se basan en encuestas a personas que habían acudido por propia voluntad a estos remedios, al no mejorar con los tratamientos convencionales) en pacientes que sufrían de esta enfermedad, obteniendo grandes resultados en el artículo publicado por Sewell, Halpern y Pope en 2006 en la revista Neurology. El reporte muestra que el 95% de pacientes que usaron psilocibina y el 80% de los que usaron LSD informaron de que los periodos entre los ataques se alargaron significativamente; y el 52% de los que usaron psilocibina y el 88% de los que usaron LSD, no volvieron a informar de ataques durante el tratamiento.

“Nuestras observaciones sugieren que la psilocibina y la LSD podrían ser eficaces para el tratamiento de los ataques de cefaleas en racimo, posiblemente debido a un mecanismo que no está relacionado con sus propiedades alucinógenas. Este informe no debe interpretarse como una aprobación del uso de sustancias ilegales para la auto-medicación de esta patología”, dice Halpern. Y como la guerra contra las drogas es así de divertida, a nadie se le permitió realizar un estudio válido con LSD en el tratamiento de las cefaleas, así que, a Halpern y a sus colegas solo les quedó probar con un análogo no alucinógeno de la droga, y este fue el 2-bromo-LSD.

“No es alucinógena, este átomo lateral de Bromo es tan grande que no encaja con los receptores que activarían la intoxicación normal.” La droga le fue administrada a cada paciente tres veces en un periodo de 15 días. Todos los pacientes informaron de una reducción frecuente de los ataques, y para 5 de los 6 pacientes, los dolores de cabeza desaparecieron por completo.

“Algunos de los pacientes aun están experimentando resultados y alivios significantes después de un año de haber sido tratados con el componente. Sin embargo nadie ha informado de estos resultados“, dice Halpern.

“Todos los pacientes me dijeron que la calidad de sus vidas había cambiado totalmente. No podían creer que el dolor de cabeza hubiera desaparecido.” Hasta el momento, no ha habido más investigaciones financiadas para administrar LSD, Psilocibina o siquiera el no-alucinógeno Bromo a más pacientes. Por ahora, enfermos como Chuck (en el vídeo) tendrán que conformarse con sus tanques de oxígeno y tratamientos, en la mayoría de casos, inútiles.

Fuentes:

http://cep.sagepub.com/content/30/9/1140.short

http://headaches.about.com/od/clusterheadaches/a/mushrooms_lsd.htm

http://azarius.es/news/418/LSD-analoog_verlicht_clusterhoofdpijn/

Publicado el 12 febrero, 2012 en Biología, Ciencia, Enteógenos, Neurociencia, Psicodélicos, Salud humana. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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