Psicosis y consumo de tóxicos.

   Comparto este artículo publicado en la revista Mente y cerebro, en el que se habla de la relación entre el consumo de drogas y las psicosis. Parece evidente que dicho consumo actúa como disparador de trastornos mentales latentes, pero es importante enfatizar que de ningún modo genera psicosis donde no las hay.

El impacto de la esquizofrenia es peor si va acompañado del consumo de tóxicos. Sin embargo, diversos estudios demuestran que existe una alta prevalencia del uso de sustancias tóxicas en personas que padecen dicho trastorno, incluso tres veces mayor que en la población general. Los hombres se manifiestan más consumidores que las mujeres.

Entre otros efectos, el uso de drogas adictivas influye en una peor evolución de la psicopatología: las sucesivas crisis impiden con frecuencia la integración social y laboral de los afectados; estos pierden su red social, hecho que les lleva al aislamiento. Esta situación se da también en las demás enfermedades psicóticas.

Existen distintas teorías sobre el efecto de los tóxicos en personas con psicosis. En cualquier caso, parece que todas señalan hacia una peor evolución cuanto mayor es el consumo de drogas de abuso. Los tóxicos más consumidos por las personas que presentan un trastorno psicótico son: tabaco, bebidas con cafeína, alcohol, cannabis y cocaína. Con el fin de entender su influencia en el curso de la psicopatología y mejorar el tratamiento, parece necesario evaluar el consumo de tóxicos en los primeros episodios psicóticos.

Cigarrillos, cafeína y alcohol. 

En el caso concreto del tabaco, los individuos con trastorno psicótico son entre dos y cuatro veces más fumadores que la población general, proporción todavía mayor entre las personas con esquizofrenia. Estas últimas fuman más cigarrillos al día, de sabores más fuertes, aspiran mayores dosis de nicotina y presentan más síntomas psicóticos.

El consumo de bebidas con cafeína también es mayor en los pacientes con esquizofrenia. Manuel Gurpegui, del Instituto de Neurociencias de la Universidad de Granada, y sus colaboradores, aconsejan controlar el efecto de una mayor ingesta de cafeína en asociación con el consumo de tabaco, ya que este último se relaciona con la inducción del metabolismo (incremento de la actividad) de la cafeína. A su vez, apuntan los autores, la cafeína se relaciona con el consumo de alcohol en los hombres. Según describe Clara M. Bradizza, de la Universidad de Búfalo, la ingesta de alcohol y de otras sustancias psicoactivas supone una evolución deficiente de las personas que padecen un trastorno psiquiátrico. Además, estos individuos presentan una escasa integración en los tratamientos específicos, con lo cual aumenta el grado de deterioro.

Evaluación a tiempo. 

La evaluación del consumo de tóxicos en los primeros episodios psicóticos presenta dos beneficios claros: por un lado, conocer su influencia en el inicio del trastorno y relacionarlo con su presentación clínica; por otro, analizar la evolución de la enfermedad en función de si existe consumo de tóxicos o no y según las características del consumo.

En un estudio desarrollado por nuestro equipo (Grupo Genipe) del Parque Sanitario San Juan de Dios, y el Hospital Materno-infantil del mismo centro, evaluamos la influencia del consumo de tóxicos en 84 personas de entre siete y 65 años con un primer episodio psicótico. Los resultados mostraron que los tóxicos más consumidos fueron cafeína (56%), tabaco (53%), alcohol (50,5%) y cannabis (52,6%). Este último resulta especialmente interesante, puesto que diferentes estudios asocian dicha droga con el inicio de la enfermedad. También destaca el consumo de cocaína por parte de un cuarto de participantes (24,2%) de la muestra.

En relación al patrón de consumo, más de la mitad de los probandos mostraron un uso alto en tóxicos como el cannabis, el tabaco y la cafeína. En cuanto al inicio del consumo y de la enfermedad, en la mayoría de los casos, primero se daba el consumo, y luego el trastorno.

Existen, sin embargo, dos tipos de tóxicos que se empiezan a consumir una vez se ha iniciado la enfermedad: los sedantes y los opiáceos. En relación al género, observamos que las mujeres consumían con más diferencia menos cocaína, alucinógenos y cannabis que los varones.

Dichos resultados conducen a plantearnos la necesidad de llevar a cabo una correcta evaluación del consumo de tóxicos en personas con un primer episodio psicótico con el objetivo de trazar intervenciones adecuadas para los consumidores de sustancias tóxicas, así como para prevenir dicho consumo.

Susana Ochoa.

Unidad de investigación y desarrollo

Parque Sanitario S Juan de Dios.

Publicado el 12 noviembre, 2011 en Drogas, Enfermedades mentales, Psicología, Salud humana. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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