La psicología del futuro. Entrevista a Stanislav Grof.

   Stanislav Grof es un hombre de sobras conocido por mucha gente, pero para quien no le suene, se trata de un psiquiatra y doctor en medicina, fundador de la psicología transpersonal, y pionero investigador en el uso de estados modificados de conciencia para fines terapéuticos.

Hace apenas unas semanas el Instituto de Ciencias Noeticas publicaba una entrevista realizada a Grof, en la que habla de la psicología y psiquiatría actuales, los cambios que deberían realizarse, y de su famosa técnica de la Respiración Holotrópica.

Vieten: Vamos a empezar pidiéndole que nos hable sobre la respiración holotrópica y cómo fue la reciente Jornada Mundial de la RH.

Grof: La respiración holotrópica empezó cuando mi esposa Cristina y yo estábamos en Esalen. Estábamos realizando talleres basados en nuestra investigación psicodélica. Entonces… cuando explicábamos las experiencias con LSD y demás, surgieron algunas discusiones, porque veíamos que la gente que nos escuchaba no estaba muy contenta, nos decían: “Es maravilloso oír hablar de todo esto, ¿pero no podemos hacer algo?”. Obviamente no podíamos usar drogas psicodélicas en Esalen, así que empezamos a reflexionar sobre el asunto. Volví a pensar en ello cuando, al continuar con nuestro trabajo, observé que muchas personas, al notar que los efectos psicodélicos descendían, empezaban a respirar de un modo particular, acelerando el ritmo habitual, y consiguiendo “regresar” al estado deseado. A partir de ahí y con los conocimientos que poseía Cristina sobre el hatha yoga, desarrollamos una poderosa técnica para facilitar un estado alterado de conciencia.

En las sesiones trabajamos con la mitad del grupo primero, mientras la otra mitad ejerce de “niñera”, es decir, apoyando a los que están realizando la práctica. Posteriormente se cambian los papeles. Además, tenemos unos facilitadores entrenados para asistir o guiar a cualquiera que lo necesite. Las personas están reclinadas, hacen una introducción de relajación, y luego les pedimos que vayan acelerando el ritmo de respiración, hasta conectar las inhalaciones y exhalaciones en una especie de círculo de la respiración. También se toca música potente, mucha de ella proveniente de culturas que han desarrollado esta “tecnología”, de inducir estados no ordinarios de conciencia a través del sonido. Si la respiración no es suficiente, también contamos con un trabajo corporal específico, y al acabar la sesión la gente dibuja mandalas para explicar lo que han vivido o visualizado.

En cuanto a la Jornada Mundial de la RH, en realidad fue un regalo para mi esposa y para mí. Yo ya me acerco a los ochenta… y mi esposa a los setenta. Nuestros amigos de la Wisdom University organizaron un seminario de 6 semanas, y luego en la misma se organizó esta Jornada Mundial, con cerca de ochenta lugares distintos en 25 países.

Vieten: En nuestra investigación sobre las transformaciones y la conciencia, aquí en IONS (Institute Of Noetic Science), hemos observado en gente que hemos entrevistado, que estas sesiones de respiraciones pueden ser verdaderamente potentes y cambiar nuestras vidas.

Grof: Sí, hemos descubierto que en realidad con esta técnica podemos acercarnos más de lo que pensábamos a estados no ordinarios de conciencia. Al principio pensamos que cualquier persona depende de una sustancia psicoactivamente potente para acceder a estos estados. Ahora que usamos estos métodos sin drogas, hemos descubierto que mucha gente lucha día tras día para contener estas experiencias, y que aparecen a pesar de sus esfuerzos para detenerlas. Y mientras algunas personas pueden dejarse llevar y aprovechar estos estados de conciencia, los seguimos viendo como algo negativo, porque la psiquiatría occidental se refiere a cualquier estado modificado de conciencia como patológico. Nuestro trabajo ha demostrado que estos estados pueden ser terapéuticos y transformadores, incluso evolutivos. Éstos tienen lo que llamamos “potencial heurístico”, lo que significa que las experiencias y observaciones de estos estados nos aportará nueva información acerca de la psique, la conciencia, la relación entre la conciencia y el cerebro, así como una idea evolutiva de la naturaleza de la realidad.

Estoy realmente sorprendido al ver que la psiquiatría aún no ha reconocido todo esto. A todos estos estados de conciencia se les llama “estados alterados”, pero hay un subgrupo muy significativo que tiene un gran potencial positivo, como los estados chamánicos como parte de las crisis de iniciación, los estados que los chamanes inducen a sus pacientes con fines curativos, las arcaicas experiencias de muerte y renacimiento, las experiencias de los yoguis, de los budistas, de los místicos cristianos, los cabalistas, y así sucesivamente. Todos estos estados de conciencia sin duda no son patológicos. Y antaño me sorprendió que no se distinguieran de los que sí lo son, así que para referirme a ellos los llamé “estados holotrópicos” (holos significa <todo> y trópico viene de trepein, que significa <moverse hacia>. Holotrópico se traduciría entonces como “moverse hacia la totalidad”). Uso ese nombre para todas las categorías de estados modificados positivos o terapéuticos. Nosotros los inducimos con respiraciones, música y trabajo corporal.

Vieten: Particularmente en los últimos siglos, estos estados no ordinarios de conciencia han sido ignorados en la educación, los negocios, la psicología, etc. Incluso en las religiones ya se han olvidado bastante. ¿Qué opina sobre ello?

Grof: Nuestra civilización industrial es la única que tiene esta actitud. Las antiguas culturas tenían una gran estima por estos estados, y pasaron muchísimo tiempo intentando perfeccionar las técnicas de acceso para hacerlas lo más seguras y precisas posible. Lo que yo creo es que después de la Revolución Industrial y Científica, los mayores descubrimientos fueron los avances tecnológicos, lo que supuso una tremenda adoración a la razón. De hecho, en la Revolución Francesa, durante algunos años se llamó “el templo de la razón” a Notre Dame. Todo lo que no era racional, era irracional, restos de vergüenza de la Edad Media, algo que no merecía la más mínima atención.

Ahora somos gente madura, civilizada, y racional, y podemos ver que todo lo que no es racional no es irracional, pero sí transracional. Los místicos pueden funcionar racionalmente en el día a día, pero experimentan realidades ocultas y las integran a su visión del mundo.

Creo que lo que está sucediendo ahora con la psicología transpersonal y la investigación de la conciencia es que estamos reconociendo nuestro error. Ahora los psicólogos están reconociendo poco a poco el valor de estas experiencias. Hay que saber distinguirlas como he dicho antes, como por ejemplo el delirium tremens o la uremia, que sí son patológicos. Pero eso no ocurre con los estados holotrópicos, con ellos se tiene como una doble visión. Eugen Bleuler hablaba de ello como “doppelte Buchführung”, que en sueco significa algo como “doble contabilidad”. Tienes un pie en la realidad ordinaria y el otro pie en otras realidades.

Lo importante es que cuando te transportas a estos estados holotrópicos, estás en un ambiente especial. No es un buen estado para hacer la declaración de la renta ni las actividades diarias. Estos estados requieren de una situación ritual o un guía, como un terapeuta, que crea un entorno de protección. Solo entonces estos estados se convierten en curativos y transformadores. Pero es importante recordar que no se ajustan a la realidad cotidiana. Es decir, una experiencia en uno de nuestros talleres, que puede ser significativamente reveladora y transformadora, no lo hubiera sido para nada en… el aeropuerto de San Francisco, por decir algo.

Vieten: Así que muchas personas tienen estas experiencias, que arrojan luz sobre una cartografía totalmente diferente de nuestra psique y de la naturaleza de la realidad. ¿Puede hablar un poco acerca de dónde se encuentra ahora en su trabajo, en términos de “mapeo” de estos dominios de la experiencia?

Grof: Cuando me acercaba a mi setenta cumpleaños, recibí una llamada telefónica de Jane Banker, mi editora de prensa de la Universidad Estatal de Nueva York. Me dijo: “Stan, ya sabes, hemos publicado varios de tus libros, en los que hablas de las implicaciones de la conciencia en una gran variedad de áreas, ¿considerarías la opción de escribir un libro que contenga todo esto, y sea una especie de introducción para todos los demás? ¿Podrías centrarte en los asuntos que la psicología y psiquiatría actuales no pueden explicar? ¿Se podrían describir los cambios que tendrían que efectuar estas ciencias?

Todo esto es mucho pedir, ¿no crees?

Vieten: Sí.

Grof: Pero en ese momento estaba muy emocionado, porque la RH se estaba extendiendo por todo el mundo, y necesitábamos una especie de manual para que la gente enseñara el mismo tipo de cosas. Así que escribí el libro, y le puse un título provocativo “La psicología del futuro”. Si dices “Esta es la psicología del futuro”, la gente se enoja y se irrita bastante… Pero en este libro, tan solo expongo las áreas de la psicología y la psiquiatría que deberían mejorarse, o perfeccionarse, después de mis descubrimientos y observaciones a través de estas técnicas.

El primero de estos cambios sería una mayor y más vasta cartografía de la psique. Nuestra cartografía actual se limita a la biografía post-natal y el inconsciente individual freudiano. Que ni siquiera incluye el nacimiento. He tenido que añadir esta área tan importante, que yo llamo perinatal. Más allá de esto hay un área más vasta incluso que llamamos transpersonal. Mucho de esto se superpone con el inconsciente freudiano colectivo, así como el histórico, los arquetipos, lo mitológico, y así sucesivamente. Así que ese es el primer cambio importante.

El segundo cambio ocurriría en lo transpersonal. Algunos problemas emocionales y psicosomáticos, que no tienen causa orgánica, la psiquiatría los asocia a algún lugar de la infancia o la niñez. Cuando trabajas con estados holotrópicos, te das cuenta que eso solo es la superficie del problema, y que los problemas psicosomáticos tienen raíces más profundas, en alguna de las matrices perinatales, y que tienen raíces aún más profundas que son karmicas, arquetípicas o filogenéticas.

La buena noticia es que en estos niveles transpersonales hay poderosos mecanismos de sanación y transformación, de los cuales los psiquiatras actuales no tienen conocimiento. Por ejemplo, el revivir el propio nacimiento es un mecanismo muy terapéutico. Vemos muchos cambios terapéuticos de gran alcance después de que la gente integre experiencias de supuestas vidas pasadas, o cuando permiten que algunos motivos arquetípicos emerjan a la conciencia.

Otro de los cambios tiene que ver con el hecho de que la psicología y la psiquiatría reconozcan la espiritualidad como una dimensión importante de la psique y el esquema universal de las cosas. Actualmente tenemos un enfoque monista-materialista. Si la historia del universo es la historia de la materia en desarrollo, y la vida, la conciencia y la inteligencia tuvieron lugar después de millones de años, entonces ¿dónde queda el espíritu? Pudiera darse el caso de que los estados holotrópicos abrazaran la idea de Jung, de que la psique no se limita al interior del cráneo, sino que impregna toda la existencia. Es el Anima mundi, la mente del universo.

Otro de los cambios importantes creo que se debería dar en las psicoterapias. Tenemos muchas escuelas psicoterapéuticas, cada una diciendo cosas diferentes acerca de las motivaciones de la psique. ¿Por qué se desarrollan los síntomas? ¿Qué quieren decir? Cada una de las escuelas ofrece una técnica diferente.

Los estados holotrópicos ofrecen una alternativa radical, y es que cuando entras en estados modificados de conciencia, movilizas la sanación inteligente que llevas en el interior y le permites guiar el proceso. El terapeuta se convierte en una especie de acompañante de aventuras, que apoya inteligentemente lo que está sucediendo, pero no es el creador. Esta es una diferencia radical de las psicoterapias verbales e incluso de algunas experienciales.

Puedes comprender porque la psiquiatría y psicología actuales no están dispuestas a aceptar estos cambios. Lo que yo he hecho es dibujar un leve mosaico, pero en realidad se trata de profundas y complejas reformas. El gran error, creo yo, es ver la conciencia como algo que surge de la complejidad de los procesos neurofisiológicos del cerebro. No creo que la conciencia sea el producto del cerebro o de la materia. Yo lo veo como algo que como mínimo está al mismo nivel.

Vieten: ¿Coexistiendo?

Grof: Posiblemente muy coordinados. Puedo imaginar la conciencia creando la experiencia de la realidad material a través de una orquestación experiencial. Pero no puedo imaginar que la materia, algo que está muerto, pueda generar vida, conciencia y inteligencia.

Vieten: He recordado dos cosas mientras le estaba escuchando. Una es que recientemente leí en el New York Times una reseña de un libro que hablaba sobre el estado de la psicología y la psiquiatría, y en el cual se decía que cerca del 50% de la población de EEUU serían susceptibles a ser diagnosticados por la seguridad social por algún tipo de trastorno mental. Además, a casi la mitad de todos los adultos se les ha recetado algún antidepresivo. No es que nos pongamos a criticar los antidepresivos, pero es evidente que algo se nos está escapando en la comprensión de la psique humana. ¿Cree realmente que los cambios que comenta podrían acabar sucediendo? Hubo mucho interés por la psicoterapia humanista en los sesenta y setenta, pero luego volvieron las perspectivas mecanicistas y biológicas de la psicoterapia. ¿Cree que puede sucederse otro cambio, y en tal caso, qué opina de la direccionalidad del mismo?

Grof: La principal vía para el cambio bien podría ser la misma decepción con lo que se ha hecho a través de ópticas biológicas. Yo no me volvería a hacer psiquiatra si me encontrara con un campo como el que tenemos ahora. No hay psicología prácticamente en él más que en la primera entrevista, luego solo se trata de recetar medicamentos a ver cual funciona mejor.

Hay un problema fundamental: La mayor parte de la psiquiatría de rutina se basa en la supresión de los síntomas, y esto se confunde con la terapia. Esto proviene del hecho de que la psiquiatría históricamente se ha convertido en una subespecialidad de la medicina. Pero en medicina se utiliza el tratamiento sintomático solo en dos ocasiones. Una de ellas es para el tratamiento causal. Tú tratas la causa del problema, y si quieres aportar un alivio adicional también usas un tratamiento sintomático. La otra situación ocurre cuando la enfermedad es incurable y no se puede hacer más. En psiquiatría, la supresión de los síntomas se confunde con la terapia. En la medicina somática, esto sería como tratar a alguien con fiebre, solo con hielo para bajar la temperatura, y estar satisfecho entonces porque la fiebre ya no aparecerá. Con las “terapias de descubrimiento”, se quiere ir más allá de los síntomas, se quiere averiguar porque los síntomas están ahí, y cambiar las condiciones fundamentales para que estos no tengan que aparecer, en vez de crear una situación en la que no puedan aparecer.

Digamos que usted está conduciendo un coche y no sabe nada sobre él, solo que una luz roja se enciende y que quiere decir que se está quedando sin gasolina. Usted lleva el coche al taller y el mecánico le dice: “Oh, la luz roja, tranquila, voy a sacar los cables”. Esa luz obviamente ya no se encenderá, pero es poco probable que un mecánico cree esa situación en la que una señal de advertencia ya no puede aparecer. Lo que tu desearías que hicieran con el coche, es que simplemente le pusieran gasolina, y que los mecanismos de advertencia continuaran intactos.

Con los estados holotrópicos, en realidad se obtienen mejoras a través de una intensificación temporal de los síntomas, así como del proceso que hay más allá de ellos, dentro de ellos. Esto muestra como la preocupación, o la depresión, o la asfixia que experimentas cuando sufres de asma psicógena, están relacionadas con tu historia. Traes recuerdos traumáticos a la conciencia y expresas las emociones y energías encerradas, lo que en realidad puede crear cambios en la personalidad. Sin embargo, este tipo de trabajo es muy largo y requiere de tiempo y esfuerzo. Es más fácil realizar una terapia de conversación, y después de 55 minutos oír “nos vemos la próxima semana”, o ir al psiquiatra para aplicar un tratamiento sintomático. Este enfoque de tratamiento parece apelar a la gran masa de pacientes y a un tiempo insuficiente. Aunque también existe una presión de las farmacéuticas para dicho enfoque de las emociones y los problemas psicosomáticos.

Por tanto tendríamos que crear un sistema totalmente diferente. Desafortunadamente toda la filosofía de la psiquiatría diaria consiste en encontrar maneras de suprimir los síntomas. La mayor parte de las terapias son verbales, o experienciales, pero solo enfocadas a expresar emociones. No se sumergen en los campos perinatales o transpersonales.

Vieten: ¿Qué prescribiría usted a las personas que han tenido una curación profunda y desean integrarla a su vida diaria?

Grof: Hay un gran problema con estos estados, ya sean provocados por sustancias psicodélicas o por RH, y es que se parecen más a lo que hacen los chamanes, que a cualquier práctica psiquiátrica, que ve todos estos estados como patológicos. La gente de hoy emerge con una visión de la realidad no compartida por la civilización industrial. Cuando este tipo de trabajo espiritual sucedía en culturas nativas, los iniciados se acercaban a la verdad más profunda de la cosmovisión de su propia cultura, mientras que la gente moderna que tiene estas experiencias adquiere una comprensión de la realidad completamente diferente de su cultura.

Escribí un libro titulado “Cuando sucede lo imposible”, que está lleno de anécdotas personales que nos ocurrieron a Christina y a mí. El denominador común de todas estas historias es que son imposibles, si la actual visión del mundo de la ciencia occidental es la correcta. Son muchos fenómenos anómalos que desafían esta visión de la realidad. Las personas que tienen estas experiencias tienen que lidiar con el interfaz. Lo ideal sería tener contacto con personas que han estado allí, que han tenido estas experiencias, y de alguna manera poder discutir contigo, en lugar de estar en una situación en la que se está alejado de la habitual forma de ver el mundo. La práctica espiritual consistiría en cultivar este tipo de experiencias o puntos de vista. Puedes trabajar con mandalas o con diarios de dibujos de sus sueños, lo que hay que hacer es fomentar la auto-exploración.

Carl Jung decía que si vives de tal manera que solo te enfoques hacia el mundo externo, no tendrás una vida completamente satisfactoria. Uno tiene que pasar cierto tiempo auto-explorándose, consultar con aspectos superiores de la vida, y entonces crear una síntesis de lo que se aprende “dentro y fuera”.

Publicado el 8 noviembre, 2011 en Conciencia, Estados Expandidos de Conciencia, Psicología, Salud humana. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Muchas gracias por tu traduccion del articulo, Tu esfuerzo ha valido la pena!!!! jejjeje

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