¿Por qué curan los psicodélicos?

Mucha gente aún se sorprende al ver las aplicaciones terapéuticas de distintos tipos de enteógenos o drogas psicodélicas, entre ellas la LSD, la psilocibina o la Ayahuasca. Y es que estamos acostumbrados a resolver nuestros problemas físicos o psíquicos con medicamentos con acciones precisas en determinadas áreas de nuestro cuerpo, esto es, analgésicos para lesiones dolorosas, o benzodiacepinas para cuadros de ansiedad.

Aunque gran parte de estos medicamentos ha salvado muchas vidas, y ha alargado probablemente muchas otras, el uso de ciertos fármacos en algunos problemas de salud está siendo muy criticado. En el caso de las enfermedades mentales, el psiquiatra Uriarte del Hospital de Zamudio, España, nos recuerda que “Un concepto simplista de las enfermedades mentales ha contribuido a reducir el estigma asociado a los tratamientos con psicofármacos, que han pasado en pocos años de ser rechazados o consumidos a escondidas, a ser demandados de forma directa por los pacientes.” La extensión del campo de la salud mental ha sido aprovechada sin duda por la industria farmacéutica, que ha estirado hasta lo indecible enfermedades tradicionales como la depresión, y ha contribuido a una auténtica explosión de los problemas de salud mental susceptibles de tratamiento, incluyendo situaciones lindantes con la normalidad, como la timidez o la conducta hiperactiva en la infancia. (Véase http://pijamasurf.com/2010/10/cuestionar-a-la-autoridad-es-una-enfermedad-segun-industria-psiquiatrica/)

Este problema está adquiriendo dimensiones inimaginables y surrealistas, pues aún se desconocen las causas de profusos trastornos, sin embargo, se aplican tratamientos sintomáticos, (otros tantos que no se sabe cómo actúan), hecho que acaba condenando al enfermo de por vida a unas pastillas, con sus efectos secundarios, y con los posibles resurgimientos e inestabilidades del trastorno.

Los nuevos fármacos pueden salir al mercado porque han sido evaluados en estudios controlados, no obstante, el uso de estos no siempre es extrapolable a la práctica clínica diaria. Son evidentes los intereses asociados, y la industria farmacéutica no solo lucha para obtener mayores beneficios con su campo, sino para marginar los competidores potenciales de dichos fármacos: la psicología y psicoterapia, con las cuales se obtienen mejores resultados en casos de depresión o ansiedad.

Si metemos los enteógenos en la ecuación, se me hace raro llamarles drogas, pues esta palabra tiene importantes connotaciones negativas, y socialmente se asocia con varios conceptos: adicción, toxicidad, muerte. Las drogas en mi opinión serían los medicamentos legales (los cuales en el año 2010 ya mataron más personas que las drogas ilegales), y las medicinas o medicamentos, que cuentan con una fuerte connotación positiva, serían la Ayahuasca, psilocibina o la LSD (ninguno de ellos es adictivo, ni física ni psicológicamente, no son tóxicos ni hepatotóxicos, no se ha registrado ni una sola muerte asociada a su uso, y cuentan con una larga lista de enfermedades curadas y vidas mejoradas (https://piedrapsilosofal.wordpress.com/2011/09/11/estudio-sobre-la-ayahuasca-como-puede-cambiarnos-la-vida/)

El uso de estos MEDICAMENTOS, no obstante, se encuentra alejado de la ciencia, ya que ésta no puede explicar su mecanismo de acción. Aunque no funcione como un medicamento normal y corriente, y no pueda explicarse metódicamente cómo cura, obviamente no se dejan de investigar en universidades de todo el mundo, centros médicos como Takiwasi, o fundaciones como MAPS, pues la evidencia de los resultados supera cualquier limitación técnica. La gente se cura, simplemente.

Estos enteógenos tienen mucho potencial para curar cualquier enfermedad que no ataña tan solo a una etiología física. Se ha investigado mucho en el tratamiento de las drogodependencias con Ayahuasca y con Iboga por ejemplo; en este enlace hay más de 30 artículos sobre la aplicación de la Ayahuasca: (http://www.bluemorphotours.com/drug-and-alcohol-addiction-and-ayahuasca.html), y en el siguiente sobre el tratamiento con Iboga: (http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/0006899394909482)

También se focalizan tratamientos contra la ansiedad y depresión con LSD, psilocibina o Ayahuasca: Ayahuasca: (http://www.erowid.org/chemicals/ayahuasca/ayahuasca_journal3.shtml) LSD: (https://piedrapsilosofal.wordpress.com/2011/08/27/finaliza-con-exito-el-primer-estudio-con-lsd-despues-de-35-anos/) y psilocibina: (http://pijamasurf.com/2011/04/%C2%BFantidpresivos-de-psilocibina-estudio-cientifico-revela-potencial-de-los-hongos-alucinogenos/)

La Ayahuasca es quizá la Medicina que más aplicaciones y óptimos resultados está obteniendo. Es muy prometedora para el tratamiento de la esquizofrenia e incluso para el cáncer. Hay cantidad de testimonios, como el que relata la siguiente mujer, estremecedores: “Durante la sanación, Carlos (el chamán) extrajo humo negro de mi pecho, donde exactamente tenía el cáncer. Pude verme hacia adentro. Mis células estaban vivas, pulsando con el ritmo del cosmos. Al terminar la ceremonia, el tumor ya no estaba.”. No obstante, tampoco nos ha de extrañar, ya en los años 70’, Grof curó muchos casos de cáncer terminal con la psicoterapia con LSD (Grof, LSD Psychotherapy, 2005)

Pero, lo más importante, ¿por qué curan los psicodélicos? ¿Cómo se puede explicar, aunque no se pueda demostrar? Hay varias teorías.

El antropólogo y escritor J. Narby, gran conocedor del uso de Ayahuasca, nos cuenta su teoría: “Mi investigación me ha llevado a formular la siguiente hipótesis: En sus visiones, los chamanes  llevan su conciencia a nivel molecular y obtienen acceso al ADN, al que llaman “esencias animadas” o “espíritus”. Aquí es donde ven dobles hélices, escaleras espirales, y formas de cromosomas. Así es como las culturas chamánicas han conocido por milenos que el principio vital es el mismo para todos los seres vivos y tiene la forma de dos serpientes entrelazadas (una viña, una cuerda, una escalera).

A parte de las explicaciones “mágicas” o “místicas”, solo se puede referenciar el beneficio de los estados no ordinarios de conciencia, descritos muchas veces en literatura científica, y el tratamiento de la enfermedad desde el punto de vista integral. Es decir, la medicina psicosomática está obteniendo muchos avances, y cada vez son más las enfermedades susceptibles de poseer un componente psicosomático, que es el mismo que las causa. Como por ejemplo en el caso del cáncer, sobre todo los tumores en el aparato digestivo, se manifiestan como grupos de células malignas, pero en muchas universidades no tan solo se estudia desde esta óptica, sino que se afirma rotundamente que tienen su origen en algún conflicto psicológico, que se terminó somatizando en forma de cáncer.

Es evidente que mente y cuerpo van unidos. Que el cerebro controla todas las funciones corporales. Que conciencia y materia interactúan conjuntamente. La frase “Mens sana in corpore sano” llevaba toda la razón, y es que no solamente tenemos que cuidar nuestro cuerpo; también nuestra mente, para que, en todos los aspectos, nos sintamos bien. Es lógico pues, que cualquier trauma, conflicto, recuerdo reprimido, experiencia dura no integrada o cualquier elemento psíquico conflictivo, acabará manifestándose tarde o temprano, es decir, somatizándose, en forma de “enfermedad” psicosomática.

Una vez comprendido que nuestra psique influye en nuestro cuerpo, y que sus conflictos son los causantes de muchas “enfermedades” (entre comillas, pues no serían enfermedades propiamente dichas, tan solo síntomas de algo más profundo), cabe analizar cómo nos pueden ayudar estas herramientas enteógenas.

Antes de nada, dejar claro que ningún psicodélico tiene ningún mecanismo de acción específico. Por ejemplo, la LSD tan solo se la define como un catalizador no específico de la psique; aparte de esto, no tiene ningún efecto que pueda explicar la sanación per se, es más, en nuestro cuerpo solo reside durante dos horas, sin embargo el efecto perdura hasta ocho o más, por ello no se puede explicar científicamente. Simplemente pone en marcha mecanismos bioquímicos con los que ya contamos, y que también podemos accionar a través de la meditación trascendental, por ejemplo.

Volvemos pues a las explicaciones más “terrenales”, de la curación mediante enteógenos. Éstos proporcionan una profunda introspección activa, un autoanálisis a través de la imaginería y la imagen vívida, lo cual conlleva a la emergencia e integración de muchos contenidos inconscientes. Los sujetos obtienen un bienestar emocional que no se puede describir con palabras, una nueva felicidad y una celebración de la Vida. Además, después de experienciar estas Medicinas, los sujetos afirman haberse encontrado a ellos mismos, haberse percibido tal como son por primera vez, y no solo a ellos, sino al Mundo. Por tanto, todas las experiencias de “reencuentro”, de encontrarle un suprasentido a la vida, etc. también actuarían como factor terapéutico, ya que por sí mismas aportan muchos beneficios.

Con estos tratamientos se enfatiza el hecho de que los enteógenos solo actúan como coadyuvante de una psicoterapia bien integrada (sobre todo con la LSD o MDMA, y no tanto en el caso de la Ayahuasca o el Peyote, que implicarían su propio ritual). Es decir, la planta por si misma aporta incontables beneficios, imposibles de reflejar en un texto como este, pero en penúltima instancia va a ser el marco terapéutico y los mismos profesionales los que van a promover y acentuar la curación, y en última instancia, obviamente, va a ser uno mismo, el factor crítico que permita la sanación.

 

Concluimos deduciendo que el gran reto de la psicología del futuro es explicar los mecanismos de acción de los enteógenos de una forma clara y adaptable a los criterios de cientificidad. La evidencia disipa cualquier duda: La medicina psicodélica cura, es indiscutible. No obstante, los intereses político-económicos farmacéuticos, respaldados por esta incapacidad de explicar los efectos, están frenando más de lo que debieran la investigación con estas substancias tan prometedoras, que impide que se apliquen a gran escala.

Para seguir gran parte de las investigaciones que se están realizando es recomendable visitar el sitio web de MAPS (http://www.maps.org/).

Y la web del International Center for Ethnobotanical Education, Research and Service, donde hay bastante información sobre la Ayahuasca y la Iboga: http://iceers.org/home.html?L=2

Pero para contribuir a que otro tipo de medicina, más efectiva y comprometida con el paciente, se acabe generalizando, simplemente piénselo dos veces antes de comprar en la farmacia el ansiolítico o antidepresivo que le han recetado, y busque otras vías que le permitan acceder a la causa del problema. Echar tierra encima y camuflarlo acaba saliendo muy caro.

Publicado el 22 octubre, 2011 en Ciencia, Conciencia, Enteógenos, Estados Expandidos de Conciencia, Psicodélicos, Psicología, Salud humana. Añade a favoritos el enlace permanente. 7 comentarios.

  1. Vaya enlace me pasas jaja
    He estado 20 minutos escribiendo una réplica, pero al enviarlo me ha salido error y se me ha borrado todo; después si vuelvo a tener ganas me pongo….

  2. Un articulo muy interesante, sobre todo para mentes neófitas en el tema que se han hecho con experiencias de primera mano.
    Estas sustancias actuan como llaves bioquímicas que activan regiones dormidas en nuestros cerebros.
    Un consejo que daría a los profesionales y demás curiosos interesados por este apasionante tema es que busquen a algún entendido y asistan a una sesión como observadores. Antes, eso si, tendrán que consultar en la red y buscar testimonios de los autores que se han atrevido a contar su experiencia así como buscar toda la información necesaria para realizar una sesión con las mejores expectativas, que bien podrían ser experimentar la iluminación de los misticos de la historia y tantas otras descripciones a cerca del arte y la inspiración. Las posibilidades son infinitas.
    Por otra parte pienso que falta mucho todavía para conocer exactamente como funcionan los enteógenos en nuestro cerebro. Creo que el día que se llegue a conocer, la ciencia podrá explicar Todo del universo/s

    • Gracias por el acertado comentario. En estos casos siempre repito la frase de A. Hofmann: El día en que la ciencia acepte que existe otra realidad más allá de la materia, se resolverán todos sus problemas.🙂
      Saludos.

  3. Me quedo con las respuestas de TED

  4. Si algo bueno tienen los de MAPS es que son muy estrictos en la aplicación de los protocolos científicos, y jamás se atreverían a hablar de “evidencias” o de “efectos indiscutibles” a menos que lo hubieran probado.

  5. También es verdad.. Insistí mucho en eso. La evidencia que hay de ello me parece, corrígeme si me equivoco, es tan solo estadística. Quizá en mi “evidencia” puse más de mis creencias y convencimientos.. jaja Ya se me disculpará.

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