Telepatía, ¿realidad o mito?

   Una tarde estás pensando en esa amiga que tanto quieres y que es tan importante en tu vida. Un aroma, un anuncio, una canción o una simple palabra te han recordado a ella. Y, en ese momento, tu remembranza se ve interrumpida por una llamada de teléfono. Descuelgas, y es ella. Ante este escenario tan habitual muchos exclamarían: “Estaba pensando en ti. ¡Es telepatía!”. Pero, ¿realmente lo es, o se trata de una casualidad?

La telepatía es una supuesta cualidad que nos permite comunicarnos con la mente, sin usar las vías fisiológicas habituales. Aunque en la actualidad este vocablo es un término recurrente en situaciones cotidianas como la mencionada, no fue hasta el primer cuarto del siglo XX cuando comenzó a tomar fama entre los parapsicólogos.

En la historia reciente encontramos algunos ejemplos curiosos. En 1960 la revista francesa Science Y Vie publicó un reportaje firmado por el periodista Gerald Messadié que aseguraba que, en el verano de 1958, unos norteamericanos se habían comunicado telepáticamente con el Nautilus -el primer submarino nuclear-, que en ese momento navegaba bajo el hielo del Polo Norte. Según parece, un miembro de la tripulación, el teniente Jones, había contactado con un universitario de Maryland utilizando tan solo el poder mental.

El estudiante le había transmitido cartas al azar y Jones “recibió” correctamente el 70% de ellas, sin duda un porcentaje de logro espectacular. Según explicaba Messadié, todo comenzó a principios de 1957, cuando la Rand Corporation, un grupo especializado en estrategia militar, recomendó a Eisenhower aplicar la telepatía como método de comunicación. Al enterarse, los soviéticos también iniciaron un programa de investigación parapsicológica.

A pesar de los esfuerzos, dos décadas más tarde del experimento Nautilus y después de que los gobiernos mencionados invirtieran una cantidad astronómica de dinero, el mismo Messadié reconoció que había tomado como buena una invención de J. Bergier, uno de los autores de El retorno de los brujos, un libro que trataba, entre otras cosas, los fenómenos parapsicológicos. Unos cuantos años después, en 1983, el periodista M. Ebon relataba la falsa historia en su libro La guerra psíquica: amenaza o ilusión. 

Tal vez, el ejemplo más conocido es el Proyecto Stargate, dirigido desde la Universidad de Stanford y que, entre 1970 y 1995, investigó las posibles aplicaciones militares de los fenómenos psíquicos. Aunque el Gobierno norteamericano niega que haya continuado con estos programas secretos, varias fuentes, entre ellas ex agentes de la CIA, afirman que las investigaciones sobre control mental siguen desarrollándose en la actualidad.

Joseph B. Rhine introdujo el término parapsicología para estudiar los fenómenos que no contemplaba la psicología, en un intento vano de convertirla en una ciencia experimental. La parapsicología estudia la percepción extrasensorial, en cuyo campo de encuentran la telepatía, la visión remota, la precognición y la clarividencia. No obstante, la ciencia solo estudia hechos repetibles y controlables, por lo que aún no se ha demostrado la existencia de tales capacidades o habilidades. Así que, aunque tal vez la parapsicología sea la parcela pseudocientífica que con más rigurosidad ha realizado sus investigaciones, más de un siglo de estudios no ha sido suficiente para ofrecer la mínima prueba de la existencia de la percepción extrasensorial. Y es que en toda investigación científica lo que no se puede medir no se tiene en cuenta, algo que Carl Sagan ejemplifica perfectamente en su libro El mundo y sus demonios. En él, Sagan pone como muestra un dragón que está en el garaje de casa, invisible, con fuego frío, etéreo y que flota. Y como el bicho escapa a toda posibilidad de ser detectado mediante pisadas en el suelo, sensores térmicos o cualquier receptor de ondas electromagnéticas, es como si no estuviera allí.

Pero no solo en humanos queda la cosa. Se ha estudiado la capacidad de perros y gatos para detectar cuando vuelven sus propietarios al hogar, y estudios como los realizados por Sheldrake, parecen confirmar que mucho antes de que su olfato pueda indicárselo, algún tipo de señal les indica que pronto volverán sus amos.

Publicado el 15 octubre, 2011 en Conciencia, Curiosidades, Psicología. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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