>Sigue la incógnita sobre el surgimiento de la conciencia.

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   Para discurrir sobre el surgimiento de la conciencia y concluir si lo clasificamos como un proceso de aparición de una propiedad emergente o si consideramos que podemos explicarlo estudiando las potencialidades de las neuronas aisladamente, es necesario conocer lo mejor posible qué entendemos por Emergentismo y por Reduccionismo. 
   El concepto de Propiedades Emergentes ha alcanzado singular relevancia dado el auge adquirido por las llamadas ciencias de la Complejidad, que lo tienen como fundamental. Un sistema complejo en el sentido de nuestro tema, se caracteriza principalmente por la manifestación de propiedades emergentes. Por propiedades emergentes se entienden aquellas que presentan los sistemas y que no muestran los elementos componentes de ese sistema por separado. Dicho de otra manera, las propiedades del sistema no pueden reducirse a los de los elementos componentes. Hemos hecho remarcar el término reducirse, pues así como hay una corriente interpretativa que sostiene que las propiedades de un sistema emergen al constituirse el colectivo y que no es posible explicarlas por las de los elementos aislados (esto es la corriente del Emergentismo), existe otra que por el contrario, afirma que las propiedades del sistema pueden reducirse a la de los elementos componentes tomados por separado, interpretación que se conoce como Reduccionismo. Aunque es cierto que en la actualidad prevalece el Emergentismo y que prácticamente resulta peyorativo el calificativo de reduccionista aplicado a un argumento, se presentan casos en los que esta posición toma valor. 

  
   Con un ejemplo tomado de la físico-química, la oxidación del hierro, podemos analizar la diferencia entre los métodos emergentistas y reduccionistas. La formación del óxido ferroso FeO, podrían interpretarlo los defensores del emergentismo, aduciendo que sus propiedades surgen al combinarse el catión ferroso Fe+2 y el anión 0-2, sin que esas propiedades puedan explicarse por la de los iones componentes aisladamente. En este caso no resulta válida esta explicación, y sí lo sería la reduccionista, al argumentar que aisladamente el catión ferroso, por tener dos electrones para ceder, se combinará con un anión como el oxígeno que necesita dos electrones para completar su última capa. De modo que en este caso el emergentista aplicó su teoría soslayando el proceso electromagnético involucrado en una combinación química. Ante lo que acabamos de exponer pensamos que la ciencia ha de tomar una actitud pragmática ante la disyuntiva de cual de las dos metodologías se debe aplicar, adoptando casuísticamente aquella que más se adecue. 
   No solo para la interpretación de fenómenos y objetos naturales esgrimen emergentistas y reduccionistas argumentos opuestos, también explican de acuerdo a sus criterios, el orden de fundamentación de una ciencia natural en otra. Esto, como vemos, da lugar a secuencias en sentidos contrarios. De acuerdo con el emergentismo, la biología surge como emergencia de la química, y ésta de la física, argumentando que las propiedades del átomo en física emergen al constituirse un sistema de partículas subatómicas, propiedades que no pueden reducirse a las propiedades de dichas partículas. 
   Lo mismo puede decirse de las propiedades químicas de la molécula que emergen de la combinación de átomos sin que puedan explicarse por las propiedades individuales de éstos, y por último las propiedades biológicas de la célula emergen de la interacción entre las moléculas componentes que por separado en nada evidencian lo vivo. El Reduccionismo, consecuente con su teoría, trata de explicar las propiedades físicas del átomo por las de los electrones, protones, etc., las químicas de la molécula, por las de los átomos y las biológicas de la célula por las de las moléculas.

   La interpretación emergentista se va presentando como la más adecuada, sin embargo, la prevalencia del emergentismo experimenta una disminución en la década de los años 30 del siglo XX, tomando fuerza momentáneamente la corriente reduccionista, debido en gran parte a la posibilidad de explicar propiedades del átomo mediante el estudio del comportamiento de sus micropartículas componentes, facilitado por el advenimiento de la mecánica cuántica, y por otra parte al desarrollo de la biología molecular permitiendo la explicación de esenciales procesos biológicos por la química y la física de las moléculas. 
   En los años finales del pasado siglo XX, toman fuerza de nuevo las corrientes filosóficas y metodológicas en las que el concepto de propiedades emergentes aparece como fundamental. Así cobran importancia las teorías que conforman la Ciencia de la Complejidad como son la del Caos y la de la termodinámica del No Equilibrio. El emergentismo permanece presente en disciplinas que privilegian el concepto de estructura siguiendo a los ya citados Piaget y Lévi-Strauss, y lo vemos aplicarse en sociología y en lingüística, en esta última apoyando la aserción de Ferdinand de Sassure que presenta el habla como propiedad emergente evidenciada al constituirse los elementos de la lengua en sistema.


   Para concluir, insistimos en nuestro ya esbozado criterio de que quienes se ocupan en temas de la ciencia, ya sea ésta natural o humanística, no deben absolutizar la adopción de una corriente filosófica o metodológica para desarrollar su labor, sino adoptar la que su raciocinio le indique como más adecuada. Así se servirán pragmática y casuísticamente del emergentismo, del reduccionismo o de cualquiera otra corriente o metodología, sin preocuparse por la “etiqueta” que quieran asignarles. 
   Si se estudia la ciencia vemos que el etiquetismo, en cierta manera, ha significado un elemento lastrante en el desarrollo de la razón científica. Esto que decimos adquiere especial significado cuando referimos el análisis Emergentismo (la conciencia surge en proceso evolutivo) / Reduccionismo (proceso creativo) a la adopción de criterios creacionistas o evolucionistas, pues por lo expuesto, el razonamiento científico despojado de etiquetismo muestra que ninguna de las dos posiciones excluye ni niega la trascendencia a la otra. 


Fuente: Tendencias21 
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Publicado el 25 mayo, 2011 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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