Todos estamos bajo los efectos de la marihuana.

   De acuerdo con recientes estudios, es exacto decir, aunque pueda resultar chocante, que la marihuana está en todos nosotros: En los presidentes de la república, en los congresistas y hasta en la más beata monja de clausura. La mayor parte del día y de la noche los seres humanos estamos bajo los efectos del principio activo de la marihuana.  
   El tetrahidrocannabinol es el principal componente farmacológicamente activo de la Cannabis Sativa, planta sagrada para muchas culturas e incluso citada en la Biblia. 
   Para comprenderlo, es necesario explicar uno de los principios básicos de la endocrinología y la neurofisiología. La forma como los sistemas endocrino y nervioso realizan la bio-regulación de la mayoría de los procesos de nuestro organismo es empleando unos mensajeros bioquímicos que se llaman hormonas, para el sistema endocrino, y neurotransmisores, para le sistema nervioso. Estos mensajeros actúan porque se unen a estructuras especializadas llamadas receptores, como llaves y cerraduras: las llaves son las hormonas o neurotransmisores y las cerraduras son los receptores. Cuando las llaves se unen a las cerraduras, se producen los efectos fisiológicos. 
   Si los cannabinoides actúan o ejercen sus efectos es porque se unen a receptores específicos para estas sustancias. Se han descubierto dos tipos de receptores para cannabinoides en el ser humano. Se han denominado CB1 y CB2. Los CB1 están localizados en las neuronas del sistema nervioso (cerebro y médula espinal) y son de lo más abundantes. Estos también se localizan en el sistema digestivo, tejido adiposo y en las células del hígado. Los receptores CB2 solo se encuentran en las células del sistema inmunológico. 
   Era lógico pensar que, si existen receptores para cannabinoides que vienen del exterior del organismo, como los de la marihuana, tenían que existir cannabinoides que produce el organismo y que se unen a estos receptores. Efectivamente existen, y los científicos ya los descubrieron. Son dos cannabinoides y cumplen con funciones muy importantes en nuestor organismo. Los dos cannabinoides identificados son la anandamida y el 2-araquidoglicerol. Los científicos que descubrieron la anandamida la llamaron así por una raíz sánscrita (ananda) que significa felicidad, por tanto sería algo así como la hormona de la felicidad. 

   Todo esto es tan importante, que los fisiólogos lo consideran un sistema que denominan endocannabinoide, que regula gran número de respuestas fisiológicas. Su activación reduce el dolor y la ansiedad, modula la temperatura del cuerpo y la producción de otras hormonas, y tiene que ver con la memoria, la presión arterial y el tono muscular de las vísceras. 
   La activación del sistema endocannabinoide conduce al descanso, porque reduce el comportamiento motor e induce sedación. Juega un papel notable en el control de la ingestión de alimentos. También tiene un efecto inductor del olvido de experiencias negativas y es un sistema muy importante como mecanismo de protección del organismo a nivel celular y emocional. 
   Desde hace más de dos décadas han aparecido muchos estudios en revistas médicas de EEUU y Europa, acerca de la utilización terapéutica de la marihuana en diversos tipos de enfermedades. Incluso el Instituto para la Salud Mental de los EEUU, hizo un estudio que reveló que el THC ayuda a salvar neuronas sobrecargadas por infartos o derrames cerebrales. Por esto, toda la evidencia y los conocimientos actuales le dan soporte científico a la utilización de marihuana y su principio activo como medicamento, soporte que para muchas culturas milenarias estaba claro desde hace tiempo.


   Es importante mencionar también que la marihuana es uno de los principales productos agrícolas de los EEUU, y que varios estados han aprobado su utilización terapéutica. Sin embargo, las dos drogas que más problemas de salud pública causan en el mundo son el alcohol y la nicotina, y están a disposición de los adictos en cantidades ilimitadas. Con estas dos drogas, muchos países subvencionan la salud y el deporte, situación absurda y contradictoria. La publicidad para promover bebidas alcohólicas y cigarrillos es libre y va dirigida sobretodo a los jóvenes. 
   El objetivo de este artículo no es inducir al consumo de ninguna droga, tan solo comunicar, con el rigor de la ciencia, conocimientos actuales sobre un tema que la mayoría de las veces no es visto de manera integral. Todos somos productores y consumidores fisiológicos. Solo el conocimiento nos libera. 

                                                                                         Médico endocrinólogo del Hospital Gregorio Marañón, Madrid. 
                                            


Democracia real, YA. Por ellos.


Publicado el 23 mayo, 2011 en Biología, Ciencia, Curiosidades, Psicodélicos. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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