Capacidades relacionadas con los EAC

Tenemos que fijarnos, casi de forma obligada, en las capacidades relacionadas con los estados no ordinarios de conciencia. El término “relacionadas”, para despejar dudas, se refiere a una   relación de causalidad directa entre dichas capacidades y una conciencia “alterada”. Veamos unas cuantas. 


   A) El sentimiento de unidad (Unión cósmica): A medida que se asciende en los EC, la sensación, voluntad, experiencia y manifestación de la unidad con la existencia se vive más intensamente y con mayor claridad. La multiplicidad pasa a ser diversidad, la diversidad pasa a ser unidad, y la unidad muta en unicidad, y ésta en universalidad. Desde aquí se vive que “la unión, la verdadera unión, no confunde, diferencia” (Teilhard de Chardin).

   B) Estados de sensación: Los estados no ordinarios de conciencia asocian sensaciones características, pero no tanto situables en el segmento del bienestar, cuanto en el del “más-ser”. Las artes, la ciencia, la profesión, la solución de problemas, las catarsis, la afectuosidad, la compasión, la paz interior, el altruismo, etc., son apreciadas desde dos puntos de vista completamente distintos: el ego (bienestar) o la conciencia (más ser). Desde el punto de vista del bienestar y más concretamente de la experimentación de sensaciones intensas, muchas actividades se llevan a cabo organizadas por el prurito egótico de buscar estímulos cada vez más capaces de llevar al sujeto a estados de conciencia superiores. 
   El sujeto que se encuentra en un estado de conciencia inusual no se siente atraído o rechaza este tipo de pruritos e inquietudes emocionales. La diferencia fundamental entre los estados de sensación y los EC es que los primeros son estados emocionalmente alterados (profundamente inútiles para evolucionar interiormente), y que los segundos son la consecuencia observable y representativa de un estado de madurez. 
   Por tanto, es importante destacar que es falso que un sujeto cuyo estado de conciencia sea muy elevado, experimente algo similar a lo que otro cuyo estado de conciencia sea normal, cuando escucha una melodía o cuando salta en paracaídas. 
   Pueden existir coincidencias bioquímicas, pero no educativas, lo cual es la diferencia radical. Este es un error que distorsiona la fundamentación pedagógica existente en el fenómeno y su sentido educativo. El motivo consciente de la búsqueda de estados de sensación suele ser evasivo (compensatorio) o agresivo (positivo, presencia de placer). Sin embargo, los motivos más poderosos de su necesidad desde un estado de conciencia ordinaria son:
  • 1) El imperativo que la propia conciencia (como inconsciente constructivo) demanda, para que el sujeto acceda a lo más parecido a un estado de conciencia extraordinaria o superior a lo normal, aunque solo sea por unos instantes. Podría tratarse de la realización de la añoranza de un estado de ser más elevado, que algún psicólogo humanista ha explicado como debido a algún tipo profundo de complejo de culpa. 
  • 2) La autodemostración inconsciente, con esas apoyaturas exógenas, de hasta dónde podría llegar el sujeto en un estado de conciencia excepcional. 


   C) Bienestar: Cuando el estado de conciencia es muy elevado, los sujetos muestran mayor facilidad para tener menos necesidad de apego al bienestar, en la medida en que el centro de atención de la persona gravita entorno a intereses menos egocéntricos y más profundos y generosos. Ocurre también que el concepto y la vivencia del bienestar cambian, porque deja de percibirse como satisfacción centrípeta y se contempla desde la conciencia o la plenitud autorrealizadora con el otro. Este menor apego por lo egoico puede asociar formas de renuncia, desprendimiento o entrega de un componente social indudablemente valientes, maduras y elevadas. 

   D) Serenidad interior: Se verifica que las personas bajo estados no ordinarios de conciencia se han serenado interiormente más que cuando su conciencia era menor. Serenidad interior no debe confundirse con serenidad a secas: mientras que esta última depende del control de impulsos, la serenidad interior proviene del estado de conciencia o madurez, aunque puede manifestarse con conductas propias de la serenidad emocional ordinaria. Esto no se verifica en los EC medios, donde la ausencia de serenidad interior es máxima, y denota dificultad de adaptación a situaciones disonantes, en distintas medidas. 
   Por otra parte, esta serenidad interior, cuya característica es la mayor ausencia de apegos, premuras, ambiciones, neurosis, dependencia de lo perecedero, etc., se expresa, casi por exclusión y esta vez en positivo, como comportamientos éticos, responsables, cooperativos, rectos, amables, con independencia de la actividad que realice normalmente. 

      

Publicado el 2 abril, 2011 en Ciencia, Estados Expandidos de Conciencia, Psicología. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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