Archivos Mensuales: septiembre 2011
¿Qué es el amor?
Es difícil describir un sentimiento tan complejo y básico a la vez, ya que es algo también muy subjetivo. Pero para acercarnos más a ello, escuchemos a 7 expertos de campos distintos, explicando qué es para ellos el Amor.
Psiquiatría…
¿El amor es, como dijo Freud, “locura pasajera”?
Es una locura que se inicia con la atracción física, que origina un torbellino de emociones. Las responsables son ciertas hormonas, como la adrenalina y la dopamina, causantes de esa euforia. Luego, al decaer ese estado, el vínculo amoroso empieza a reposar en otros valores, como compañerismo, cariño.
¿Por qué algunos nunca superan un fracaso sentimental?
Después de esta eclosión hormonal, la ruptura hace que el individuo sufra un estado similar al cuadro de abstinencia de un drogadicto. Por otra parte, hay un componente psicológico que deriva de la sensación de pérdida que algunas personas no aceptan.
¿Puede afectar al juicio?
Existen alteraciones muy graves. El síndrome de Clerambault, o erotomanía,
que es la creencia ilusoria de ser correspondido por otra persona. O las relaciones posesivas.
¿Se cura el mal de amor?
Una de las técnicas más eficaces es la llamada catexis, un proceso en el que la meditación ayuda a superar el proceso de duelo y a aceptar la ruptura sin rencor.
¿Se puede morir de amor?
Sí. El desamor puede provocar depresión y trastornos que conduzcan a la muerte.
La neurología…
¿Qué sucede en el cerebro del enamorado?
En plena pasión desbordada, se activan las áreas del cerebro emocional, suben los niveles de dopamina y de péptidos opiáceos, y el sujeto está poseído de una felicidad indescriptible. No atiende a razones y solo se satisface junto a la persona amada, que, para otros, puede ser un personaje corriente e incluso detestable. Además, el hipotálamo exacerba el impulso sexual. Al tiempo que esto sucede, el cerebro del enamorado tiende a desactivar las áreas de conexión, o de la razón. Decía Zaratustra que “hay algo de locura en el amor”. Otro hecho curioso es que en las primeras fases del enamoramiento la serotonina desciende a niveles similares a los que tienen los pacientes con TOC (trastorno obsesivo compulsivo). Y es que el enamorado es sumamente obsesivo en la relación.
¿Ese estado beneficia al cerebro?
En cuanto tenga de felicidad beneficia al cerebro y a todo el cuerpo humano; en cuanto tenga de estrés, no, pues eleva la presión arterial y la frecuencia cardíaca.
¿Qué ocurre cuando sufrimos desamor?
Que las mismas áreas cerebrales que nos dieron alegría exultante nos hunden en el abatimiento. Las sustancias neurotransmisoras, antes con elevados niveles, se baten en retirada y solo se encuentra ayuda en los tranquilizantes. Es otra forma de perturbación, porque las áreas de la razón y el buen juicio siguen aletargadas.
¿Conseguirá la ciencia un estado de enamoramiento perpetuo?
Decididamente, creo que no se podría ni debería lograr algo así.
Paleontología…
¿El amor es patrimonio del ser humano?
La pregunta admite doble respuesta. Por una parte, este sentimiento, entendido como vínculo, lo encontramos en otras muchas especies que son aún más monógamas y fieles que el ser humano. Como sentimiento, sí es exclusivo del ser humano.
¿Cuánto de cultural y cuánto de biológico tiene esta emoción?
La biología rara vez reemplaza a la cultura. Ni esta a la biología. Lo que sí ha hecho la cultura en este caso es superponerse y crear una nueva dimensión del amor a partir de una base natural.
¿Cómo ocurre ese salto evolutivo del instinto sexual y de reproducción del humano a la pasión amorosa?
Antes habría que acotar exactamente el concepto “amor”, algo que aún no hemos logrado los científicos. Manejamos el término desde la intuición. Si se entiende como un sentimiento, una vivencia, una pulsión que crea vínculo entre dos individuos, entonces podemos decir que empezó a forjarse hace unos dos millones de años, cuando la infancia y la etapa de desarrollo comenzaron a prolongarse y la necesidad de dependencia se hizo mayor. Es así como la exigencia de colaboración del padre se transformó en un vínculo de pareja que se ve reforzado por un sentimiento o atracción.
El sexo…
El sexo sin amor funciona, ¿también el amor sin sexo?
Depende del tipo de sentimiento del que hablemos. Ahí están los matrimonios blancos, formados por parejas que desde el principio suscriben un acuerdo de no tener relaciones sexuales. No obstante, el inicio de una relación y los primeros encuentros están marcados por el sexo. A medida que transcurren los años, decrece su peso en la relación.
¿Elegimos a quien amar según su potencial sexual?
Una buena carga erótica en las relaciones desde el principio contribuye a la continuidad de la pareja. A menudo oímos eso de “me pone mucho”. Si la carga de erotismo y excitación no es buena, se disuelve la pareja.
¿La intensidad de una relación puede medirse por su calidad sexual?
Como médica sexóloga, yo diría que la calidad es un concepto muy personal. Por calidad unos entienden realizar maratones sexuales. Yo los llamo los jornaleros o fajadores del sexo. Para otros es tener orgasmos siempre. Otros desean jugar y probar experiencias… Y existen también personas que priman su bienestar social antes que su bienestar personal e íntimo.
En todas las sociedades ambos sexos cometen adulterio, ¿ocurre igual en hombres que en mujeres?
Las cifras se van igualando. Las mujeres, al acceder al espacio público, tienen más posibilidades. Se dice que hombres y mujeres sufren celos de formas diferentes. En España, por educación, prima la exclusividad en el modelo de pareja, considerando los celos como patrimonio del amor. Incluso los jóvenes en esto parece que son más conservadores que la generación inmediata anterior, y siguen manteniendo este modelo. A la mujer le duele que él se enamore de otra, no tanto una cana al aire. Y a él le duele la cana al aire. Ellas quieren el sentimiento amoroso en exclusiva. Ellos tienen miedo a ser peores en la cama. Esto pasa también entre animales, puede ser una huella evolutiva.
La pubertad…
¿Cómo se vive el primer amor?
La adolescencia es una eclosión, un volcán que igual permanece con una gran quietud que entra en erupción. Y así vive el adolescente sus primeros ligues, con desconcertantes y continuos cambios de estado: desde una absoluta abulia a una vitalidad desbordante, del enamoramiento profundo al desenamoramiento. Sus alteraciones se acompañan de cambios físicos y hormonales. Esto conlleva una inseguridad que solo mitiga cuando se reconoce en el grupo y se siente correspondido en sus primeros escarceos. Y en medio de esa barahúnda irrumpen las redes sociales En mi época, los escarceos eran simples roces. Hoy, las redes sociales y el uso de la tecnología permiten un intercambio mucho más profuso por medio de mensajes, diálogos por el chat y exhibición de fotos. Pero los miedos de tipo sexual y las dificultades para manejarse con respeto no han cambiado.
¿Existe un zapeo amoroso?
A causa de estos nuevos recursos, los adolescentes han caído en una contradicción que les resulta dolorosa y difícil de resolver. Por una parte está su amplio sentido de la lealtad; por otra, la falta de habilidad para rechazar la cantidad de experiencias que les ofrecen las nuevas tecnologías. Sienten que fallan, y este sufrimiento les abofetea, les deja perplejos. Y la lealtad no es el único concepto que se diluye en las nuevas redes: también el honor y la intimidad. Ha cambiado especialmente la actitud femenina. Ahora son ellas quienes inician el cortejo y asumen el papel tradicional del macho cazador.
¿Sería bueno que recibieran pautas por parte de los padres o educadores?
¿Para amar? Cuando se enamora, el adolescente se obnubila del mismo modo que lo han hecho las generaciones anteriores. Está escrito en la naturaleza humana y no necesita muchas cucharadas para aprenderlo y vivirlo.
El arte…
A lo largo del tiempo, el hombre ha retratado sus pasiones. ¿Cómo es ese diálogo con la obra?
La pintura, como cualquier otro arte, es un ejercicio elocuente en el que confluyen los sentimientos. Es un momento íntimo de extrema franqueza que te aproxima a tus propias pasiones y también a los fracasos, con formas más o menos viscerales o sensuales y colores más o menos enérgicos. Sobre todo, se expresa en el mismo hecho de existir. El amor te aporta euforia, alegría y enriquecimiento.
¿Los diferentes estadios de dicho sentimiento toman cuerpo sobre la tela?
Por supuesto. La pintura transita por el mismo captando todos sus matices.
Cualquier emoción que se ha impregnado en el alma acaba expresándose después, casi siempre de manera inconsciente. Cada cuadro sale del interior del artista con toda su crudeza. Y esto es lo que le da autenticidad y le permite libertad.
¿Y si el amor se apaga?
El día en que olvide el romanticismo en la trastienda de mi estudio, mi arte morirá. Todo trabajo es una prueba de amor, y sin esa generosidad el artista no podría vivir. El sentimiento amoroso, en cualquiera de sus formas, es la musa a la que el artista dedica toda su obra. Cada centímetro de una pintura encuentra su justificación en esa emoción. El resto es superfluo.
¿El arte nos puede enseñar a amar?
El arte sensibiliza al espectador y lo eleva más allá del deseo carnal, dándole un carácter sublime y alimentando su espíritu. A fin de cuentas, el amor es la motivación principal de todo hombre.
La filosofía…
¿Qué le debe el amor a la filosofía?
Es el anhelo y el empuje más profundo de los humanos. Casi todo lo que hacemos es una expresión de dicho sentimiento, o una búsqueda, muchas veces inconsciente, del mismo. La filosofía se ha preguntado por su naturaleza, sin caer en reduccionismos biológicos, psicológicos… Es un estado fruto de la madurez personal y de la superación de cualquier sentimiento de aislamiento.
¿Por qué, entonces, enajena a algunos seres humanos?
Porque a veces buscamos que el otro expulse nuestro sentimiento de aislamiento y soledad existenciales, en lugar de celebrar con esa persona el milagro del reconocimiento, entre dos personas singulares y distintas. Lo común es que haya alegría en la unión, deseo de penetrar en lo amado. Sin embargo, cuando nuestras únicas experiencias intensas se asocian con los estados de enamoramiento, hay un síntoma de pobreza afectiva.
¿Quiere decir que somos sentimentalmente agarrados?
Es una pobreza afectiva que se ve también afectada por una búsqueda mercantilista del amor. Eso nos impide dejarnos sorprender por el misterio del otro y penetrar en su singularidad, en lo que hace a cada persona única e irrepetible. Se busca una imagen, un simple cliché.
¿No será miedo a amar? ¿El sufrimiento es inherente a esta experiencia?
Esta emoción nos hace sensibles ante la realidad, y esta con frecuencia es dura. Además, hay dolor en la separación del objeto amado. Pero ese dolor nos torna más sensibles, empáticos y compasivos. Es diferente del sufrimiento que acompaña a las frustraciones del amor pasional. La exclusividad propia del amor romántico y erótico equivale a que solo puedo alcanzar la intensidad de la entrega total con una persona. Entonces, la pérdida del objeto amado es terriblemente amenazadora. Enajena y roba la paz. No debemos confundir el dolor que es fruto del amor con el sufrimiento que es fruto del miedo.
El alcohol es la droga más nociva según criterio multifactorial.
Un nuevo sistema que clasifica las drogas no solo sobre la base de los daños causados en el usuario sino también al entorno, ha calificado al alcohol como la droga más dañina, por encima de la heroína y el crack. La escala, desarrollada por expertos en drogas del Imperial College de Londres, se publicó en la prestigiosa revista The Lancet. La pregunta del millón sería: ¿Estamos considerando la ciencia en las políticas de drogas?
Las drogas, incluyendo el alcohol, el tabaco y fármacos legales, son la principal causa de daños a las personas y la sociedad. Para proporcionar una mejor orientación a los encargados de formular las políticas en materia de salud, policía, y de asistencia social, los daños que causan las drogas tienen que ser adecuadamente evaluados. Esta tarea no es fácil debido a la amplia variedad de formas en que las drogas pueden causar daño y en cómo son percibidas por la sociedad históricamente.
Cuando los colegas ingleses intentaron esta evaluación previamente en 2007, invitaron a los expertos a marcar cada droga de acuerdo
a nueve criterios de los daños, que van desde los daños intrínsecos a los costos sociales y sanitarios. Este análisis provocó un gran interés y debate público, aunque también expresó la preocupación por la elección de los nueve criterios y la falta de ponderación diferencial de los mismos.
Para subsanar estos inconvenientes, los autores realizaron una revisión de los daños de las drogas mediante el enfoque del análisis de decisiones multicriterio (RMDC). Esta tecnología RMDC ha sido utilizada con éxito para apoyar a los tomadores de decisiones a enfrentar problemas complejos caracterizados por muchos objetivos en conflicto, como las políticas para la eliminación de los residuos nucleares.
El nuevo análisis utiliza nueve criterios que se refieren a los daños que la droga produce en el individuo y otros siete de los daños a los demás, tanto en el Reino Unido como en el extranjero. Estos daños se concentran en cinco subgrupos que representan los daños físicos, psicológicos y sociales.
La escala iba desde 100 puntos, con el 100 asignado a la droga más dañina en un criterio específico, y cero indica ningún daño. Así, si un medicamento es anotado con 50 puntos, entonces debería ser la mitad de perjudicial que la droga que obtuvo 100.
Los criterios se ponderan de acuerdo a un criterio sobre su importancia relativa. “El tema de las ponderaciones es fundamental, ya que afectan a los resultados en general”, dijeron los autores. “El proceso de ponderación se basa necesariamente en el juicio, por lo que es mejor para un grupo de expertos que trabajan para el consenso”.
Las nueve categorías de daño a sí mismo son la mortalidad con las drogas específicas, la mortalidad relacionada con las drogas, los daños con las drogas específicas, los daños relacionados con las drogas, la dependencia, el deterioro de las funciones mentales, los trastornos relacionados con las drogas, la pérdida de bienes corporales, la pérdida de las relaciones, y las lesiones. El daño a las categorías de otros delitos, daños ambientales, conflictos familiares, el costo económico y la disminución de la cohesión de la comunidad.
En general, el modelado RMDC mostró el alcohol como la droga más dañina (puntuación de daño en total de 72), seguido de la heroína (55) y el crack (54) en los lugares segundo y tercero. La heroína, el crack y las metanfetaminas fueron las drogas más perjudiciales para el individuo, mientras que el alcohol, la heroína y el crack fueron las más perjudiciales para el entorno. Los otros medicamentos evaluados seguido en este orden en términos de daño total: metanfetamina de cristal (33), cocaína (27), tabaco (26), la anfetamina (speed) (23), el cannabis (20), el GHB (18), benzodiazepinas (valium) (15), la ketamina (15), metadona (14), mephedrone (13), butano (10), el khat (9), y éxtasis (9), los esteroides anabólicos (9), el LSD (7), buprenorfina (6), y los hongos (5).
Así, el nuevo modelo demostró que además de ser la droga más dañina en general, el alcohol es casi tres veces tan dañino que la cocaína o el tabaco. Por su parte el éxtasis, que ha traído la atención de los medios de comunicación tanto por los daños causados en las últimas dos décadas, es solo un octavo tan perjudicial como el alcohol en este nuevo análisis.
¿Qué implicaciones tiene el estudio para las políticas de drogas?
A simple vista las políticas sin duda clasifican las drogas en base a otros criterios, como el sistema de clasificación basado en el Uso Indebido de Drogas de España (1971).
“El nuevo sistema de clasificación solo es similar dependiendo de qué conjunto de los daños – a otros o a sí mismo – se está tratando de reducir. Pero si se toma el daño en general, entonces el alcohol, la heroína y el crack son claramente las más dañinas” dijeron los autores.
Los autores concluyeron: “Nuestros hallazgos apoyan el trabajo previo en el Reino Unido y los Países Bajos, lo que confirma que los sistemas actuales de clasificación de drogas tienen poca relación con la evidencia del daño. Asimismo, de acuerdo con las conclusiones de los informes anteriores, donde los expertos pedían agresivamente una nueca orientación a los daños del alcohol así como una estrategia de salud pública validada por la ciencia”.
Adolescentes estadounidenses y sus drogas mortales.
Y así es. Las drogas se dividen claramente en dos grupos: Las que te aportan beneficios y las que te dañan. Hoy toca hablar del segundo grupo.
En Estados Unidos son cada vez más los niños de 12 años que inhalan más productos mortales para drogarse, según han informado funcionarios del Departamento de Salud y Servicios Sociales estadounidense.
Esta propensión en los adolescentes de 12 años, supera al consumo de
marihuana, cocaína y alucinógenos combinados. Pero el alcohol sigue siendo el producto más popular entre ellos.
De acuerdo con los funcionarios de Salud, la gasolina, el esmalte de uñas, limpiadores, disolventes de pintura y spray de limpieza, son los productos más comunes entre los adolescentes para aspirar, y al mismo tiempo los más peligrosos para la salud.
Casi el 7 por ciento de los niños de esta edad inhalaron un producto para drogarse, con este mismo objetivo otro 5 por ciento usaron medicamentos bajo receta, mientras que un 1,4 por ciento comsumió marihuana y un 1 por ciento cocaína y alucinógenos, según el sondeo.
Inhalar vapores para drogarse, puede provocar un ataque cardíaco, daños en el cerebro, corazón, hígado, riñón y puede tornarse adictivo.
El Departamento de Salud estadounidense lleva una campaña de información pública a jóvenes y padres, por considerar a los niños los más vulnerables a las drogas.
Borran por primera vez los recuerdos traumáticos.
Un equipo de investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles, ha realizado un descubrimiento que, en un futuro, podría ayudar a eliminar los recuerdos traumáticos que sufren, por ejemplo, los veteranos de guerra, las víctimas de violación, o las personas que han sufrido accidentes o han sido testigos de crímenes violentos.
Según explica uno de los autores de la investigación, el neurocientífico de la UCLA, David Glanzman, en un comunicado emitido por dicha universidad, lo que se ha conseguido es eliminar o, al menos, debilitar drásticamente, un recuerdo a largo plazo, inducido de manera artificial en una especie de caracol marino conocido como Aplysia.
El mismo logro fue realizado también con neuronas sustraídas a este animal y tratadas en laboratorio, en un plato de Petri, publican los autores del estudio en un artículo del Journal of Neuroscience.
Creación artificial de recuerdos
En primer lugar, los científicos provocaron un recuerdo a largo plazo en los caracoles, un tipo simple de memoria que fue producida por sensibilización.
En su entorno natural, si los caracoles marinos son atacados por un
depredador, este ataque aumenta la sensibilidad de estos animales a los estímulos del entorno. Dicha sensibilización constituye una forma fundamental de aprendizaje, necesaria para la supervivencia.
Para generar artificialmente la misma respuesta en los caracoles, los investigadores les administraron shocks eléctricos. Después de los shocks, cuando los científicos tocaban suavemente el sifón de los caracoles (órgano de estructura tubular que sirve a estos animales para respirar), los animales respondían con una contracción refleja, que duraba al menos 50 segundos.
Una semana más tarde, al tocarles a los caracoles de nuevo el sifón, el reflejo aún persistía más de 30 segundos, en lugar de un segundo o dos, que es lo que normalmente dura este reflejo sin sensibilización previa. La prolongación del reflejo fue debida a la formación inducida de un recuerdo a largo plazo.
Cuando este recuerdo a largo plazo ya estaba formado, los científicos inyectaron a los caracoles un inhibidor de una proteína quinasa específica.
Veinticuatro horas más tarde, cuando volvieron a tocarles el sifón, los animales respondieron como si nunca hubiesen recibido shocks, con una contracción breve. Es decir, los caracoles habían “olvidado” su recuerdo traumático.
Modificar la conexión de solo dos neuronas
El mismo efecto fue constatado en neuronas clave del sistema nervioso de los caracoles, que fueron extraídas de los animales y depositadas en un plato de Petri. En éste, se recreó concretamente el circuito de dos neuronas (de una neurona sensorial y de una neurona motora), responsable del reflejo de contracción.
Como se ha dicho, la eliminación del recuerdo a largo plazo de la Aplysia fue conseguida mediante la inhibición de la actividad de una proteína quinasa, un tipo de molécula que modifica proteínas añadiendo químicamente a éstas un fosfato que transforma la estructura de las proteínas y su actividad.
La proteína quinasa inhibida fue la llamada PKM (proteína quinasa M), perteneciente a la clase de las proteínas quinasa C, relacionadas con la memoria.
Según Glanzman: “Descubrimos que si inhibíamos la PKM en el caracol marino, eliminábamos el recuerdo a largo plazo originado por la sensibilización. Además, pudimos eliminar la modificación a largo plazo en una sola sinapsis, que subyacía al recuerdo a largo plazo del caracol”. Ésta es la primera vez que se demuestra que un recuerdo de este tipo puede ser eliminado en la conexión de solo dos neuronas.
Resultados extrapolables
La especie Aplysia fue seleccionada para el estudio porque se sabía qué neuronas de esta especie producen el reflejo de contracción, así como donde se encontraban dichas neuronas, dentro del sistema nervioso.
Además, la investigación fue realizada con caracoles marinos porque éstos poseen un sistema nervioso y de aprendizaje simple, que ha ayudado a comprender con detalle y precisión cómo la actividad de la PKM mantiene los recuerdos a largo plazo en estos animales. A modo de comparación, el caracol marino tiene unas 20.000 neuronas en su sistema nervioso central, mientras que los humanos tienen aproximadamente un trillón.
Sin embargo, según Glanzman: “Se ha demostrado que casi todos los procesos implicados en la memoria de estos caracoles también están implicados en la memoria de los cerebros de los mamíferos”, es decir, que los resultados de esta investigación podrían tener aplicaciones en el cerebro de organismos más complejos, como el de los humanos.
En general, los biólogos están de acuerdo en que el aprendizaje se debe a cambios en las conexiones sinápticas o uniones intercelulares especializadas entre neuronas. Esta nueva investigación allana el camino hacia la comprensión de cómo se sostienen los cambios en las conexiones sinápticas y cuál es el papel de la PKM en el mantenimiento de los recuerdos.
Una vez que se conozcan estos procesos, “podríamos ser capaces de alterar los recuerdos a largo plazo. Esto tendría implicaciones para los trastornos psiquiátricos relacionados con la memoria. El trastorno por estrés postraumático (por ejemplo) es una hiper-inducción de un recuerdo a largo plazo, que no se borra”, explica Glanzman.
Por tanto, este estudio supondría un avance hacia el descubrimiento de cómo
eliminar estos recuerdos. Según el científico, ya se ha capturado la memoria en un plato de Petri, pero aún se debe averiguar dónde se localiza esa memoria dentro del cerebro humano.
Una vez que se consiga esto, Glanzman afirma que: “Seremos capaces de introducirnos en el cerebro de una persona, identificar la localización del recuerdo de una experiencia traumática e intentar apagarlo”. Cuando se conozca el circuito neuronal que, dentro del cerebro, contiene el recuerdo traumático, podrá inhibirse la actividad de la PKM de manera selectiva.
Por otro lado, reactivar la PKM, en lugar de inhibirla, podría tener un efecto beneficioso en pacientes con Alzheimer, dado que este trastorno implica la desestabilización de la base sináptica del aprendizaje.
Recomendaciones para el consumo de… Marihuana.
La Piedra Psilosofal apuesta por un consumo responsable de drogas, y por ello solo se necesita una cosa: información. Algo que actualmente no es fácil de encontrar.
De vez en cuando, pues, se postearán recomendaciones para consumir distintas drogas, y veremos que, al contrario de lo que nos quieren hacer creer, somos nosotros quien las hacemos peligrosas. Si se respetan y se consumen como es debido, podremos beneficiarnos de todo tu potencial.
Marihuana.
Cuando se fuma, se recomienda consumirla sola. Por lo menos en España está muy extendida la costumbre de mezclarla con tabaco, o incluso con otras drogas. Pero lamentablemente escuchamos pocas veces (o nunca) en conferencias o sesiones “informativas” el peligro de esta combinación, por ello se continúa con esta práctica, considerándola adecuada o “normal”.
Cuando fumamos un cigarro con estas dos drogas ocurren varias cosas: Generalmente no se acostumbra a poner filtro, ya que en él pueden quedar restos de THC y CBD, y provocar así que no obtengamos los efectos que esperábamos. Pero con ello también le abrimos las puertas al tabaco. Recordemos que éste contiene más de 4.000 sustancias, y a estas se le han de sumar por supuesto las que se le añaden en las tabaqueras, como el metanol o el amoníaco.
No solo absorbemos más alquitrán, producto de la combustión, y todas las sustancias tanto de la marihuana como del tabaco, sino que la primera, tiene una conocida acción broncodilatadora. Esto permite que entren en los pulmones aún con más facilidad todas las sustancias que pueden dañar la mucosa bronquial, muchas de ellas cancerígenas por supuesto.
Otros métodos de consumo son más eficientes y preferibles, si se quieren evitar todos los posibles perjuicios para la salud. Ya que aunque fumemos la marihuana sola, la inhalación del humo puede provocarnos bronquitis, enfisemas e incluso cáncer de pulmón. Entre ellos está la vaporización o la ingesta por vía oral.
Precauciones.
Las precauciones a la hora de fumar marihuana son más bien pocas. Es muy difícil encontrarse con un mal viaje de esta sustancia, no obstante, sí que puede aparecer ansiedad a altas dosis, por lo que en general se recomienda tomarla en
sitios más bien abiertos y espaciosos, donde no haya mucha gente y se tenga acceso a alguna zona aislada para relajarse, ya que también acostumbra a provocar fatiga cuando los efectos van amainando.
Mezclar cannabis con alcohol tampoco resulta buena idea, pues puede desencadenar una lipotimia como consecuencia de la vasodilatación producida por el alcohol y el aumento de los niveles de oxígeno en el cerebro que provoca el THC. Además, nunca ha sido buena idea mezclar drogas con acciones distintas (en este caso un depresor del SNC (alcohol) y un perturbador del SNC (marihuana)).
Se recomienda contar con algo de comida y agua para cuando los efectos ya se hayan disipado en gran parte. La marihuana provoca un gran apetito debido a su acción sobre el receptor cannabinoide CB1. Además, también estimula los neurotransmisores de serotonina y dopamina, por lo que ingerir frutos secos, lechuga y algún dulce, por ejemplo, se agradecerá.
Es quizá cuando se consume el cannabis por vía oral cuando se deben tomar más precauciones. Estamos hablando de un psicodélico bastante potente aunque no lo parezca. Lo que ocurre es que cuando lo fumamos, aproximadamente el 70% de su potencial desaparece, chamuscado por la pirolisis.
Los efectos de la planta cuando se ingiere son totalmente distintos. Para empezar pueden mantenerse hasta 6 ó 7 horas, e incluso mucho más si se come mucha cantidad (se han reportado casos en los que el “trip” duró hasta dos y tres días). Por suerte la dosis letal de marihuana es prácticamente inalcanzable y no hay riesgo de muerte ni complicaciones serias por intoxicación.
La marihuana ingerida tarda mucho más en hacer efecto, por lo que muchas personas, al impacientarse y no notar nada, vuelven a comerla. Craso error. El tiempo de espera depende de cada persona, pero generalmente suele ser de una hora y media o dos horas. Este tiempo suele ser menor en el caso de las infusiones, ya que al ser líquidas el estómago las absorbe más rápidamente.
Las infusiones deben realizarse con leche entera, nunca con agua, ya que el THC no es soluble en agua, en cambio sí en los lípidos o grasas. Por esto también se recomienda la elaboración de mantequillas y aceites. Os dejo un par de recetas muy ricas:
http://www.wikidrogas.org/wiki/Mantequilla_de_Marihuana
http://armario-de-maria.blogspot.com/2007/10/leche-de-marihuana.html
En el caso de la infusión, es importante hervir en agua durante al menos 10 minutos los cogollos u hojas que utilicemos, ya que contienen muchas impurezas. No os preocupéis por si esto puede dañar el THC, ya que éste empieza a degradarse a los 200 grados aproximadamente, mientras que el agua hirviendo solo alcanza los 100.
Al tratar con efectos tan potentes (experiencias parecidas al consumo de hongos) hay que andarse con cuidado. Ahora sí que será esencial permanecer en un espacio o setting adecuado, pues todo depende de nosotros. Si el lugar es idóneo, tendremos una experiencia inolvidable, y la sensación de bienestar y felicidad nos durará días, semanas o meses, pudiendo disfrutar de todos los beneficios (tanto a nivel subjetivo como biológico) que nos ofrece la planta. En cambio si la tomamos en un marco inadecuado, puede ser una experiencia terrible, llena de ansiedad y miedo.
Para que todo salga bien, podemos elegir una habitación de casa por ejemplo, con música tranquila y relajante, y a poder ser con no más de cinco personas. Se producirán importantes cambios en la percepción, pudiendo aparecer alucinaciones auditivas y visuales, por lo que se recomienda que no haya mucha luz. También pueden aparecer náuseas (la marihuana ingerida o bebida no acostumbra a ser muy digestiva, por lo que se ha de consumir lentamente), así que antes de empezar la “sesión”, se tendría que preparar la habitación con cubos o sitios donde vomitar, además de agua, pañuelos y todo lo que pudiera hacer falta, para evitar en lo posible tener que andar (los mareos también son frecuentes, con lo que podemos caer al suelo y hacernos daño).
La aparición de crisis de ansiedad también es posible en altas dosis de marihuana, pero se pueden tomar medidas muy sencillas y efectivas para evitar esto. Una de ellas es practicar meditación en grupo mientras el efecto no suba. Se puede tomar una pequeña cantidad de chocolate negro, que ayudará tanto para los efectos psicodélicos como para la relajación, o untarse el rostro, manos y pies con aceite esencial de lavanda, al tener un potente efecto relajante. Cada cual debe elegir entre lo que más le guste, hay muchos más métodos: incienso, masajes…
Si surgen problemas…
Ya hemos dicho que es imposible morir por una intoxicación cannábica, pero pueden surgir problemas como los ya mencionados, ansiedad, crisis de pánico, etc.
En tales casos lo único necesario será acelerar la decaída de los efectos, y que una persona de confianza esté cerca para intentar calmarnos.
No es fácil detener la experiencia psicodélica, pero hay algunas cosas que
podemos hacer: En primer lugar deberíamos desplazarnos a otra habitación completamente a oscuras y en silencio, junto con la persona de confianza: un amigo, novio/a, etc. A continuación beber mucha agua. A veces esto puede precipitar el vómito, pero también será de ayuda si así ocurre, pues con ello se pueden expulsar restos de THC del estómago e hígado que aún no hayan sido absorbidos.
Es recomendable tomar todo el grupo de vitamina B, en especial la B3 (o ácido nicotínico), y la B12 (o cianocobalamina). Se pueden comprar en la farmacia o en herboristerías (en estas últimas las vitaminas no tendrán excipientes de ningún tipo como el aspartamo o el ácido ascórbico, por lo que son más recomendables).
En ningún caso será necesario avisar a los servicios médicos ni desplazarse al hospital si solo se ha consumido marihuana. Allí las cosas podrían ponerse peor: incómodos lavados de estómago y tranquilizantes por doquier…
Sí se deberá avisar a una ambulancia si se sufren crisis de cualquier tipo después de haber mezclado grandes cantidades de marihuana con otras drogas como el alcohol, o algún estimulante que pueda llevar adulterantes peligrosos, como la cocaína, speed o anfetamina.
Espero que sea de utilidad. Podéis plantear cualquier duda con respecto a la marihuana y si mi conocimiento me lo permite os ayudaré.
La conciencia podría estar alojada fuera del cerebro.
A principios del segundo milenio el cerebro humano sigue siendo un órgano oculto que se resiste a rendir sus secretos. Los científicos todavía no han logrado entender los mecanismos neuronales que sustentan el pensamiento y la conciencia. Una gran parte de estas funciones ocurre en la corteza cerebral, un tejido que parece la cáscara de un enorme fruto, una papaya por ejemplo, que hubiese sido estrujada y arrugada al introducirla en nuestro cráneo.
Gracias al refinamiento de nuevas técnicas de observación del sistema nervioso (como las tomografías de emisión positrónica y las imágenes de resonancia magnética funcional) los científicos avanzaron en el estudio de las funciones cerebrales.
En su euforia, bautizaron los últimos diez años del siglo XX como la década del cerebro, y muchos creyeron que estaban muy cerca de la solución de uno de los más grandes misterios con los que se enfrenta la ciencia. Sin embargo, aunque desplegaron ante nuestros ojos coloridas imágenes del maravilloso paisaje interior del cerebro, no lograron explicar los mecanismos neuronales del pensamiento y de la conciencia.
¿Mal congénito?
En cierta manera los científicos abordaron el problema de la conciencia humana como lo hicieron los naturalistas del siglo XVIII, que buscaban al hombre en estado de naturaleza con el objeto de comprender la esencia desnuda de lo humano, despojado de toda la artificialidad que lo oculta. ¿Es la cultura responsable de la violencia y la corrupción que dominan a los hombres? ¿O hay un mal congénito impreso en la naturaleza misma del hombre?
Para desentrañar el misterio de la conciencia humana, la neurología también ha
intentado buscar los resortes biológicos naturales de la mente en el funcionamiento del sistema nervioso central. Se ha querido desembarazar al cerebro de las vestiduras artificiales y subjetivas que lo envuelven, para intentar responder a la pregunta: ¿la conciencia, el lenguaje y la inteligencia son un fruto de la cultura o están estampados genéticamente en los circuitos neuronales?
Sabemos desde hace tiempo que el hombre en estado de naturaleza no existió más que en la imaginación de los filósofos y naturalistas ilustrados. Y podemos sospechar que el hombre neuronal desnudo tampoco existe: un cerebro humano en estado de naturaleza es una ficción. Es comprensible y muy positivo que desde el principio, la década del cerebro quedase marcada por un fuerte rechazo del dualismo cartesiano. Gerald Edelman, uno de los más inteligentes neurocientíficos actuales, abre su libro sobre el tema de la mente con una crítica a la idea de una sustancia pensante (res cogitans) separada del cuerpo, formulada por Descartes. Pero el asunto se enturbió cuando el rechazo a las sustancias pensantes metafísicas se convirtió en una ceguera ante los procesos culturales y sociales, que son ciertamente extraacorpóreos.
Con esta inquietud en la mente, al finalizar la década del cerebro apareció el inteligente balance hecho por Stevan Hartad (“No easy way out”) de los intentos por desvelar el misterio de la conciencia y de las funciones mentales complejas. De este trabajo se desprende que la década del cerebro avanzó en la explicación de algunos aspectos del funcionamiento neuronal, pero dejó en la oscuridad el problema de la conciencia.
La conciencia en otra parte
Los neurobiólogos están buscando desesperadamente en la estructura funcional del cerebro humano algo, la conciencia, que podría encontrarse en otra parte. Quiero recordar que uso el término conciencia para referirme a la autoconciencia o conciencia de ser consciente. Ante esta búsqueda supuse que un médico renacentista pensaría que el sentimiento de constituir una partícula individual única podría ser parte de la angustia producida por una función defectuosa de los impulsos neumáticos en los ventrículos cerebrales que impediría comprender el lugar del hombre en la Creación. La conciencia no solamente radicaría en el funcionamiento del cerebro, sino además (y acaso principalmente) en el sufrimiento de una disfunción.
Se dice que un motor o una máquina neumática (como el cerebro en que pensaba la medicina galénica, animado por el pneuma) “sufre” cuando se aplica a una tarea superior a sus fuerzas. El resultado es que se para. Como experimento mental, supongamos que ese motor neumático es un “cerebro en estado de naturaleza” enfrentado a resolver un problema que está más allá de su capacidad. Este motor neumático está sometido a un “sufrimiento”.
Ahora supongamos que este cerebro neumático abandona su estado de naturaleza, y no se apaga ni se para como le ocurriría a un motor limitado a usar únicamente sus recursos “naturales”. En lugar de detenerse y quedarse estacionado en su condición natural, este hipotético motor neuronal genera una prótesis mental para sobrevivir a pesar del intenso sufrimiento. Esta prótesis ni tiene un carácter somático, pero sustituye las funciones somáticas debilitadas.
Hay que señalar de inmediato que es necesario reprimir los impulsos cartesianos de un médico del siglo XVII: estas prótesis extrasomáticas no son sustancias pensantes apartadas del cuerpo, ni energías sobrenaturales y metafísicas, ni programas informáticos que pueden separarse del cuerpo como la sonrisa de Cheshire. La prótesis es en realidad una red cultural y social de mecanismos extrasomáticos estrechamente vinculada al cerebro. Por supuesto, esta búsqueda debe tratar de encontrar algunos mecanismos cerebrales que puedan conectarse con los elementos extracorporales.
Prótesis cultural
Regresemos a nuestro experimento mental. Tendremos que tratar de explicar por qué un ser humano (o protohumano) enfrentado a un importante reto –como puede ser un cambio de hábitat-, y al sentir por ello un agudo sufrimiento, a diferencia de lo que le ocurriría a un motor (o a una mosca), genera una poderosa conciencia individual en lugar de quedar paralizado o muerto.
En su origen esta conciencia es una prótesis cultural (de manera principal el habla y el uso de símbolos) que, asociada al empleo de herramientas, permite la sobrevivencia en un mundo que se ha vuelto excesivamente hostil y difícil. Los circuitos de las emociones angustiosas generadas por la dificultad de sobrevivir pasan por los espacios extrasomáticos de las prótesis culturales, pero los circuitos neuronales a los que se conectan se percatan de la “exterioridad” o “extrañeza” de estos canales simbólicos y lingüísticos. Hay que subrayar que, vista desde esta perspectiva, la conciencia no radica en el percatarse de que hay un mundo exterior (un hábitat), sino en que una porción de ese contorno externo “funciona” como si fuese parte de los circuitos neuronales.
Para decirlo de otra manera: la incapacidad y disfuncionalidad del circuito somático cerebral son compensadas por funcionalidades y capacidades de índole cultural. El misterio se halla en que el circuito neuronal es sensible al hecho de que es incompleto y de que necesita de un suplemento externo. Esta sensibilidad es parte de la conciencia.
Uno de los mejores investigadores reseñados por Hartad, Antonio Damasio, insiste en la división entre el medio interior, precursor del yo individual, y su contorno exterior. Es posible que esta creencia, profundamente arraigada entre los neurobiólogos, sea un obstáculo para avanzar en la comprensión de las bases fisiológicas de la conciencia humana.
Circuitos externos
Consideremos una idea diferente: la conciencia surgiría de la capacidad cerebral de reconocer la continuación de un proceso interno en circuitos externos ubicados en el contorno. Es como si una parte del metabolismo digestivo y sanguíneo ocurriese artificialmente fuera de nosotros. Podríamos contemplar, plastificadas, nuestras tripas y nuestras venas enganchadas a un sistema portátil de prótesis impulsadas por sistemas cibernéticos programados.
Esto ocurre en los cyborgs de la ciencia-ficción y en los experimentos realizados en primates, los cuales, gracias a un electrodo implantado, han logrado controlar mentalmente una conexión cerebro-máquina para mover a distancia un brazo robot. En cambio, estamos acostumbrados a estar rodeados de prótesis que nos ayudan a memorizar, a calcular e incluso a codificar nuestras emociones.
Al respecto, otro de los libros con que se cierra la década del cerebro, del filósofo Colin McGinn, usa una imagen que me parece muy importante, aunque la desaprovecha lamentablemente. En su argumentación para demostrar que el cerebro humano es incapaz de encontrar una solución al problema de la conciencia, McGinn imagina un organismo cuyo cerebro, en lugar de estar oculto dentro del cráneo, está distribuido fuera de su cuerpo como una piel.
Se trata del exocerebro, similar al exoesqueleto de los insectos o de los crustáceos. El hecho de que esté expuesto al exterior no hace que este pellejo pensante sea más fácil de entender cuando, por ejemplo, este organismo tiene la experiencia del rojo.
El carácter “privado” de la conciencia, dice McGinn, no tiene nada que ver con el hecho de que nuestro cerebro se encuentra oculto: la experiencia del color rojo en todos los casos se encuentra enterrada en una interioridad completamente inaccesible. El error de McGinn consiste en creer que la conciencia está sepultada en la interioridad.
Exocerebro cultural
Si suponemos que la extraña criatura dotada de una epidermis neuronal es capaz de colorear su vientre cuando piensa en rojo, y otros organismos de la misma especie lo pueden contemplar e identificar, entonces nos acercamos a nuestra realidad: el exocerebro cultural del que estamos dotados realmente se pone rojo cuando dibujamos nuestras experiencias con tintas y pinturas de ese color.
Hay que decir que la idea de un cerebro externo fue esbozada originalmente por
Santiago Ramón y Cajal, quien al comprobar la extraordinaria y precisa selectividad de las redes neuronales en la retina, consideró a éstas como un cerebro simple, colocado fuera del cráneo.
Yo quiero recuperar la imagen del exocerebro para aludir a los circuitos extrasomáticos de carácter simbólico. Se ha hablado de los diferentes sistemas cerebrales: el sistema reptílico, el sistema límbico y el neocórtex. Creo que podemos agregar un cuarto nivel: el exocerebro.
Para explicar y complementar la idea, me gustaría hacer aquí un paralelismo inspirado en la ingeniería biomédica, que construye sistemas de sustitución sensorial para ciegos, sordos y otros discapacitados. La plasticidad neuronal permite que el cerebro se adapte y construya en diferentes áreas los circuitos que funcionan con deficiencias.
Si trasladamos al exocerebro este enfoque, podemos suponer que importantes deficiencias o carencias del sistema de codificación y clasificación, surgidas a raíz de un cambio ambiental o de mutaciones que afectan seriamente algunos sentidos (olfato, oído), auspiciaron en ciertos homínidos su substitución por la actividad de otras regiones cerebrales (áreas de Broca y Wernicke) estrechamente ligadas a sistemas culturales de codificación simbólica y lingüística.
La nueva condición presenta un problema: la actividad neuronal sustitutiva no se entiende sin la prótesis cultural correspondiente. Esta prótesis puede definirse como un sistema simbólico de sustitución que tendría su origen en un conjunto de mecanismos compensatorios que remplazan a aquellos que se han deteriorado o que sufren deficiencias ante un medio ambiente muy distinto.
Mi hipótesis supone que ciertas regiones del cerebro humano adquieren genéticamente una dependencia neurofisiológica del sistema simbólico de sustitución. Este sistema, obviamente, se trasmite por mecanismos culturales y sociales. Es como si el cerebro necesitase la energía de circuitos externos para sintetizar y degradar sustancias simbólicas e imaginarias, en un peculiar proceso anabólico y catabólico.
Fragmento de “La hipótesis”, de Roger Bartra.
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